lunes, 27 de febrero de 2017

Una leyenda cabalistica

Hacía tiempo que no escribía en el blog, cosas de la falta de tiempo, pero dado que me han invitado a dar una charla sobre cábala en un club privado, me he decidido a escribir. La charla quieren que verse sobre la leyenda iniciática de los círculos cabalísticos.

Veamos la leyenda primero.

Adán expulsado (se refiere a nosotros a las personas) en del jardín del Edén (no confundirlo con el Eden cristiano), intenta entrar desde el patio del tabernáculo al Sanctasanctórum, pero ante el se haya una criatura enorme, con una espada flamígera con la que marcó el “circulo que no podía pasar”. Adán comprendido que pasar implicaba romper su circulo y lo hizo y haciéndolo, la criatura se hizo Querubín.
El Querubín se dirigió al buscador: Hombre, polvo eres y polvo tornaras, Te ha conformado el creador de la forma y eres de la esfera que perteneces, el aliento insuflado en tu alma era el de la forma y como llama titilará. Más lo que eres no podrás ser, Como morador del mundo exterior, tienes prohibida la entrada.

El buscador respondió: “me he acercado muchas veces al patio y he pedido que me dejaran entrar a la casa de la esfera de la evolución, y la inteligencia, pero bien me lo habéis impedido, o bien he vagado por la oscuridad, se que estoy hecho de tierra y no tengo el don de la elevación, pero no volveréis a echarme, por que, en mi deambular por la oscuridad, he descubierto que la fuente divina ha decretado que puedo traspasar si tu, Querubín, quieres compartir parte de tu vibración celestial en mi, que ella se me infiltra por tu magnificencia. Que entre en mi para mi circulo.” (Petición de ser iniciado ritualmente mediante magia.)
Quien tiene conciencia, ES, respondió el Querubín, ¡MIRA!

El buscador miro a su alrededor y se encontró en un lugar radiante u en el centro hay un árbol con joyas rutilantes en lugar de frutas y, enroscada en su tronco, hay una serpiente alada llameante, coronada con una diadema de estrellas. El buscador comprendió que el Querubín que fue criatura, ahora es serpiente.

¿Quien sois?, pregunto el buscador.

Soy el portador de la Aurora y la luz del atardecer, quien se opone a ti y busca tu destrucción, tu enemigo desde que fuiste creado, quien busca que te entregues en las manos del mal, el que te calumnia, el que no te deja comer del árbol de conocimiento.

Durante toda mi vida he sido siervo vuestro -respondió el buscador- En mi ignorancia he escuchado tus palabras y ellas me han conducido por los caminos equivocados, me ha puesto en la cabeza sueños y me he esforzado por conseguirlo, mas no lo he conseguido. Me has enviado falsos profetas y malos caminos, me he cansado de vuestro mundo de ilusiones, No hay dicha ni paz ni bien ni futuro en las doctrinas que predicáis, RENUNCIO A VOS.

Mira buscador – respondió la serpiente- mira mi naturaleza, la naturaleza del adversario que te subyuga y te ata, quien te trata como lo que eres, tierra, solo tierra que eres y debes ser, y como tierra debes fructificar con la semilla del árbol de la sabiduría.

El buscador pidió la semilla y la serpiente desapareció y en su lugar aparece un ángel con prendas doradas, aun con horror postrose para cumplir su destino.

El Angel, dijo: Soy tu señor que esta contra ti y así consigue tu salvación, me has odiado, pero en los años venideros llegaras al circulo del demiurgo, subiendo por los círculos, sígueme buscador, porque te mostrare el camino.

Tomó la semilla el buscador y nació en el, no se si el destino o la luz de su destino, el ángel ahora no es ángel, es amigo y maestro.

Esta leyenda, que a todas luces es sincrética, mezcla de un modo mas que curioso el libro de Enoch, los gigantes míticos ubala, Jubalo, Jubalum, los circulos teosóficos, los querubines,

Este relato esta fundamentado a partir de los ejemplos más obvios del contacto humano con el ambiente hermético del lenguaje bíblico, nos queda claro que la profundidad del alcance de la comprensión está limitada por sus conocimientos sea en el mundo cabalístico, en el místico religioso o en el ritualistico..

La belleza del texto reside en que por primera y quizás única vez, en un contexto judeo cristiano se reconoce que existen fuerzas y fenómenos reales, cuya esencia no ha alcanzado el hombre y se circunscriben al mundo de la magia ritual.

En el relato, el protagonista es “Adán profano”, Adán despues de la caída y buscando volver a ser quien fue en el paraiso, se encuentra solo y necesitado de la guía que le vuelva a convertir en el Adam Kadmon el hombre primordial, Adán se mueve en el relato temeroso y conocedor de sus limitaciones, aunque párrafo a párrafo vemos que ha aprendido, investigado y utilizado sus cualidades.

En los relatos herméticos las palabras no se integran al lenguaje cotidiano y generan, en cada uno, un racimo de asociaciones conectadas limitando su comprensión al conocimiento que tenga el lector en particular, ya sea en forma personal o por lo que ha escuchado.

En este relato, se manifiesta en gran medida aquellas sentencia:

  • Quien tenga ojos para ver, que observe
  • Quien tenga oído para oír, que escuche
  • Quien tenga mente para discernir, que medite.
  • Quien observa, ve el camino
  • Quien escucha, llama a la puerta
  • Quien medita, abre las puertas.