miércoles, 13 de julio de 2016

Diente de dragón y sangre de león

En los cuentos, en los relatos y en general en toda suavización de la realidad se utilizan las metáforas como una forma retorica de explicar algo que deber ser comprendido por la intuición o tiene que ser velado como parte de su enseñanza.

Por ello, en los relatos y en la vida espiritual, sea esta religiosa o esotérica la realidad o el concepto de verdad se expresan por medio de una realidad o concepto diferentes con los que lo representado quiere guardar cierta relación de semejanza. Por ejemplo, el cordero de dios, nadie puede entender el cordero de dios como un cordero con cuatro patas simplemente, tal como explica San Pablo en Corintios, es un símbolo del sacrificio.

En todos los cuentos y relatos donde se pretende alcanzar algo único o especial, se crea una formula mágica con ojos de tritón dientes de dragón y sangre de león. Es evidente, que, como el cordero de dios, esos dientes de dragón no son tales.

Aleister Crowley, define el “diente de dragón” con un “no pain no gain” literalmente: sin esfuerzo no hay ganancia, en el mundo espiritual ganamos mejorarnos a nosotros mismos, ser mas lúcidos o mas comprensivos, mejores personas o personas empoderadas y para hacer esto hay que construirse después de deconstruirse.

Sin embargo, del mismo modo que el cordero de dios se expresa en el fiel cristiano con la entonación del “Agnus Dei, qui tollis peccata mundi, dona nobis pacem” de un modo oscuro y terrible.



Pasando a continuación a la realización del canto alegre de alcanzar el objetivo de la común unión con la divinidad



En el mundo espiritual, también hay un proceso de “no pain no gain”, sin lucha, sin petición, sin búsqueda, sin ofrenda personal, sin esfuerzo, no hay ganancia.

¿Quieres avanzar en la vida espiritual…?, ofrece el diente de dragón.