domingo, 20 de septiembre de 2015

Numerología parte 1

¿Que es la numerología, orígenes? Tipos de numerología.


Algo en nosotros nos dice que hay algún tipo de sabiduría en los números y que esta sabiduría desvela un significado secreto siendo este el motivo por el cual las escuelas iniciáticas, empezando por las pitagóricas, han trabajado en desentrañar sus múltiples misterios.

La incertidumbre del mensaje de los números, la comparten todos los estudiosos y no llegan a un acuerdo consensuado, por ello es desaconsejable hacer afirmaciones definitivas a partir de la información indefinida y fragmentada que poseemos. En esta introducción, queremos unicamente hacer notar la búsqueda desde la antigüedad y llegar a una sola conclusión: La magia de los números esta en el el poder numérico de las palabras.

Para iniciar nuestro viaje, recordemos a Plutarco:

Los pitagóricos van, sin duda, más lejos y honran los números pares y los diagramas geométricos con los nombres y los títulos de los dioses.

En el frontispicio de la escuela platónica, grabado en la piedra decía:

Aquí no entra nadie que no sepa geometría

El masón, simbolista y ocultista Albert Pike en su “symbolism” para los altos grados, decía:

Es indudable que los nombres de los distintos números son en si mismo enigmáticos y simbólico y casi no cabe duda que en la época de Plutarco los significados que escondían aquellos nombre se habían perdido, los platónicos, habían logrado ocultar sus símbolos con un velo que resultaba impenetrable sin su explicación.

La clave de cómo trabajar la numerología esta en un texto hermético, velado para ojos profanos pero revelados para iniciados en la ciencia del estudio hermético:

Porque así como el poder del tres y el triangulo expresa la naturaleza de Plutón, Baco y Marte, y las propiedades del cuatro y el cuadrado, las de Rea, Venus, Ceres, Vesta y Juno, y las del doce y el dodecaedro las de Júpiter, entonces, el cincuenta y seis expresa la naturaleza del Tifón.

Recordemos el libro de las Revelaciones de san Juan donde el uno es Dios, el cuatro es lo terrenal, el seis la imperfección, el siete la perfección, el doce, las tribus de Israel, también tenemos los tres septenarios el de los sellos, el de las trompetas y el de las copas.

Pero el número es palabra y la palabra es la clave de bóveda, recordemos de nuevo el Apocalipsis:

Aquí hay sabiduría. El que tiene entendimiento, cuente el número de la bestia, pues es número de hombre. Y su número es seiscientos sesenta y seis.

El número es verbo, es palabra, la numerología en consecuencia es el estudio del método para obtener el poder numérico de las palabras.

Si queremos conocer el poder numérico de un nombre o una palabra, es innegable que el primer paso es conocer su grafía y pronunciación en la lengua original de dicha palabra, en especial, si se quiere valorar un texto sagrado o un texto hermético. Es conveniente, o mejor dicho, necesario, buscar la grafía más antigua, no por antigua sino por su cercanía al origen, en el caso de personas se busca el nombre de “identificación” o “reconocimiento”.

Como ejemplo de esta necesidad de ir a la fuente, voy a usar una palabra ABRAXAS que es el nombre de un talismán gnóstico que representa la dualidad del bien/mal, dios/hombre y fundamentalmente la cotidianidad de la vida representando los días que transcurren.

Si aplicamos las tablas numerológicas secuenciales, de las cuales no vamos a volver a tratar en este curso a la palabra ABRAXAS tendríamos:

A=1 B=2 R=9 A=1 X=6 A=1 S=1 en consecuencia ABRAXAS= 21 que no tendría ningún significado en su tesitura de talismán.

Pero si aplicamos las tablas numerológicas a ἄβραξας (Abraxas en griego, literalmente fuego):

ἄ=1 β=2 ρ=100 α=1 ξ=60 α=1 ς (final)= 200 en consecuencia ἄβραξας= 365 que son los días del año y que representan la cotidianidad de los días, con sus momentos de profanidad y divinidad, de bien y mal.

Los pitagóricos, no creían en la posibilidad de que pudiéramos usar la fuerza numerológica para cambiar la vibración de un nombre con la esperanza de mejorar el temperamento, la situación financiera o cualesquier deficiencia del ser humano, pero los gnósticos y los esotéricos de todos los tiempos sí.

El peligro de usar talismanes o numerología para modificar la vibración es, como no, hacerlo mal, en el mercado esotérico lamentablemente encontramos la venta sistemática de cuarzos, metales y talismanes que actúan, sí, actúan, pero la mayoría de veces no sabemos como.

Continuando con conceptos básicos de numerología, vamos a abordar lo que para las antiguas escuelas, avaladas por los escritos de Teón de Esirna, Porfirio o Plutarco, eran los significados primarios de los números.

El uno o la monada. Llama a la mente porque la mente es estable (no hablamos del pensamiento), es neutro y por su característica de mutabilidad del par (sumado al par el resultado es impar y viceversa), era considerado como numero divino. Nota: los pitagóricos distinguían los numero validos los pares y números inválidos los impares, ergo el uno, convierte lo profano en sagrado y lo sagrado en profano.

Símbolo de la sabiduría y de Dios.

El dos o la díada, es la dualidad y la osadía (es el primer numero que se aleja de la sabiduría), por lo tanto es símbolo de la duda, (ojo, no de la ignorancia) duda que nos permite comprender y razonar.

El tres o la triada, es el primer número impar (si atendemos a que la monada. es más que un número) y hace referencia a que de la monada. nace la díada que son los dos mundos. (dualidad, ying yan, Rex Mundi etc.).

El cuatro o la tétrada, es el número primigenio, raíz de todo y fuente de la naturaleza, numero perfecto por excelencia. La tétrada es el continente de todos los hombres, los elementos los números y los estaciones y nada puede existir sin el.

El cinco o la péntada, la unión de la dualidad y la imagen de la creación de la triada, hacen del cinco el numero de hombre, simboliza la naturaleza y es la fuente del pentagrama que es la geometría del numero de Dios.

El seis o la héxada, como decía San Clemente de Alejandría representa la creación del mundo y por lo tanto de la imperfección inherente al libre albedrío. Numero imperfecto.

El siete o la héptada, numero sagrado y perfecto, une al hombre con la dualidad, anula la imperfección al unirse a la monada. y es atributo de Osiris, Clío y Aegis.

El ocho o la ogoáda, numero misterios relacionado con los misterios eleusinos, el pequeño número sagrado, recuerda a las serpientes del caduceo de Hermes y llama al amor, consejo, prudencia y ley.

El nueve o la enéada, primer cuadrado de numero impar puro (sin la monada.), es el numero de círculos que debe pasar un iniciado para convertirse en Maestro y esta relacionado con la génesis, la geometría, la grandeza, la germinación y la gnosis (obsérvese la letra “G”). Para los eleusinos era peligroso al ser un 6 invertido.

El diez o la década, el mayor de los números por que abarca todas las proporciones armónicas y por que su reducción (10=1+1=1) corresponde a la monada. Su poder se preacciona con las divinidades