miércoles, 15 de abril de 2015

El concepto de egregor

En los grupos de corte esoterico, en especial donde, la evolución mística se trabaja en base a rituales colectivos, es común encontrar la idea de egregor como parte inherente a la practica simbólica y ritual, sin embargo es bastante difícil de comprender pese a que se ha simplificado tremendamente.

La definición simplista, seria que le egregor es una especie de alma o espíritu compartido, o mas exactamente el clima positivo que se genera cuando dos o mas personas hacen algo conjuntamente con una finalidad superior, es, en definitiva una sinergia espiritual. En un rito, cuando los participantes actúan en conjunto, las aportaciones individuales de cada participe generan un efecto más grande que el que hubiera podido esperarse por la suma de las acciones individuales.

La idea del egregor se complicó, cuando un poeta, novelista y místico cristiano llamado Daniil Leonidovich Andreyev, definió este egregor de una manera mas tangible, lo definió como un halo, una nube vaporosa indetectable por los sentidos ordinarios, que se generaba en los cultos ortodoxos dentro de las iglesias y permanecía influyendo en los creyentes mientras el flujo se orantes se mantuviera activo. Esto no es exclusivo del cristianismo ortodoxo, el catolicismo tambien lo tiene muy presente con las adoraciones perpetuas de las custodias, en España prácticamente en cualquier ciudad grande podemos encontrar capillas donde siempre hay alguien rezando, para mantener ese halo místico o egregor.

La idea de la mística colectiva, es seguida por muchas corriente esotéricas, siendo en la masonería donde se ha convertido en corpus doctrinal en algunos grupos.

Siguiendo con la clarificación, la idea del egregor es puramente occidental y no tenemos que confundirla con ideas orientales como el sprul-pa, del budismo tibetano que sería una especie de entidad adicional que se crea con el pensamiento. Tampoco hay que confundirlo con el registro akáshico, que sería algo permanente mientras que el egregor es puntual.

La sociología ha intentado dar una explicación al egregor con los llamados memes, estos definen que parte de nuestra mente es igual y con igual reacción, por lo que el trabajo colectivo pone en contacto las mentes de los participes.

Desde este blog, siempre hemos querido ser muy serios, y ser serios implica que no podemos explicar algo complejo con tesis mas complejas, por lo que la idea de una mente colectiva que se activa o se desactiva por el hecho de una reunión de personas con un objetivo común, nos es extraña y francamente alejada de la realidad, no puede existir un ser psíquico colectivo de influencia comunitaria fluyendo y conectando mentes, transmitiendo energías que moldean el modo de pensar individual para dar paso a una mente colectiva y por supuesto, no puede existir un alma colectiva interconectada como se interconectan los cables de una red telefónica.

El sentimiento grupal y la activación colectiva de un pensamiento convergente que, efectivamente, existe, no procede de una causa mística, procede de que somos humanos y actuamos como humanos y los humanos estamos sometidos nuestros sentimientos. 

Conocemos desde mediados del siglo XIX, la llamada “falacia antropomórfica” y la  “falacia patética” que es la causante del egregor real. Os pondré un ejemplo, cualquier niño que ve la televisión, no se extraña para nada de ver hablando, jugando o conversando a una esponja de mar que vive en una piña en el fondo del mar, con su caracol como mascota ¿estamos de acuerdo?, esto es la “falacia antropomórfica” que es la capacidad de atribuir sentimientos, pensamientos y características similares a las nuestras a animales y objetos inanimados. Si entendemos que nuestra mente puede atribuir sentimientos a objetos inanimados, ya estamos en disposición de comprender la falacia patética, esta, atribuye sentimientos y actitudes a grupos humanos, y el mejor ejemplo es el sentimiento nacional, la dignidad, el orgullo, etc., es decir, atribuimos a la nación de conceptos que son válidos para el individuo y en la misma circunstancia, en los grupos esotéricos, los sentimientos, sentidos, sensaciones, mejoras individuales, crecimiento individual o espiritual sentidos durante un ritual colectivo los atribuimos al grupo cuando son simplemente sensaciones personales.

Algunos psicólogos prefieren llamar a la falacia patética, falacia empática, dado que patético puede ser un termino peyorativo.

Por lo tanto, el egregor no existe, el egregor no es mas que un mecanismo gregario que tenemos los humanos, como seres sociales que somos, de atribuir al grupo, pensamientos que son propios.