domingo, 1 de febrero de 2015

Yusuf, el iluminado, cuento.

Yusuf escuchó que en la ciudad de Balj(1), un hombre que comerciaba con cestos conoció al Maestro y bajó de la montaña iluminado. Yusuf buscaba la luz y se animó a salir de su Kabul natal con un hato donde portaba sus pertenencias, apenas unas provisiones, algo de ropa y un bastón de caminante.

Su primera parada fue en Charikar, donde admiró sus uvas y su artesanía, era una ciudad sin demasiado interés, por lo que su estancia fue breve, Yusuf partió de nuevo, y se detuvo en Puli Khumri, maravillado por una arquitectura que era infinitamente mejor que la del resto del país, pero no era arquitectura lo que buscaba por lo que partió de nuevo y se detuvo en Kholm donde apreció la belleza y la poesía de su hijo predilecto, Kab ibn Ahmad, estudió leyes y profundizó en religión, a Yusuf le parecía la ciudad mas hermosa de la tierra, pensaba, que si algún día un ocioso viajaba solo para conocer sitios bonitos, Kholm era el destino perfecto(2), pero no era su destino y viajo hacía Mazar-e Sarif, rezó en la tumba del yerno del profeta varios días, como entreteniéndose, quizás le daba miedo dar el último paso, Balj la ciudad del hombre comerciante de cestos que conoció al Maestro y bajó de la montaña iluminado, estaba ¡ya no a días!, si no a horas de camino.

Siete años pasaron desde que Yusuf salió de Kabul, ¿Encontraría al que conoció al Maestro y bajó de la montaña iluminado?, ¿Existiría en realidad?, aquellas dudas lo paralizaban, pero, una mañana entró en Balj. No necesitó muchas pesquisas para encontrar al comerciante de cestos que conoció al Maestro y bajó de la montaña iluminado. Se acercó a el y le interrogó ¿donde está el Maestro?, el comerciante sonrió y le dijo, mucho has caminado, pero deberás caminar mas, toma el camino de Termiz(3) y busca el bosque de Aral Paygambar, este nombre significa: “la isla del profeta” y preguntale al conserje del mausoleo del profeta Dhul-Kifl. (4)




Yusuf llegó en apenas unos días a la puerta del mausoleo del profeta Dhul-Kifl y le habló al conserje: 
  • As-salam-o-alaikum, busco al Maestro que enseñó al comerciante de cestos y bajó de la montaña iluminado. 
  • Yo soy, dijo el conserje, mi nombre es Yalal ad-Din
  • Tu eres ¿un conserje?
  • Yo soy, ya me has conocido, puedes irte.
  • Perdón, pensaba que el Maestro estaba dentro del mausoleo.
  • En el mausoleo hay un santo, pero no vive, yo soy el Maestro que enseñó al comerciante de cestos y bajó de la montaña iluminado. ¿Que deseas?
  • Quiero la sabiduría
Así fue como Yusuf fue aprendiz durante siete años y más de Yalal ad-Din,  y regresó a su ciudad Kabul donde retomó sus tareas y vivió iluminado, sin embargo Yusuf notaba que su iluminación no servía de mucho, así que regreso con Yalal ad-Din y le dijo
  • Yalal ad-Din, Maestro, ¿Porqué no estoy satisfecho con la luz que me has otorgado?
  • Yusuf, mi alumno, por mucha luz que irradies, comprobaras que siempre, siempre, la oscuridad ha llegado primero, solo hay luz, con los ya iluminados.


Nota: los escenarios indicados, existen en la realidad.


(1) He usado la ciudad de Balj como escenario por ser la ciudad natal del sufí Yalal ad-Din Muhammad Rumi, este cuento es original y no tiene relación alguna con Rumí, sirva pues de homenaje.
(2) Kholm es la única ciudad con belleza suficiente para ser turística, el actual gobierno afgano, pretende convertirla en centro turístico cuando se estabilice la zona.
(3) Actual Uzbekistán
(4) Hombre santo de Iraq, mencionado en el Coran y en algunos relatos Bíblicos, como en los libros de Ezequiel, Josué e Isaías