viernes, 9 de enero de 2015

Si digo “conocete a ti mismo”...

Si digo “conocete a ti mismo”, todos identificamos la máxima del frontispicio del Templo de Apolo en Delfos, sin embargo, pese a la popularidad de esta sentencia, ni es la única, ni la mas importante, ni siquiera la mas enigmática. El templo de Delfos tenía aproximadamente 150 sentencias, a cada cual mas evocadora de reflexiones internas, de esas reflexiones, tres de ellas eran especiales para el candidato a la iniciación.

Esas sentencias de reflexión importantes estaban en el frontispicio del templo:

ΕΓΓΥΗ ΠΑΡΑ ΔΑΤΗ

ΜΗΔΕΝ ΑΓΑΝ                                                          ΓΝΩΘΙ ΣΕΑΥΤΟΝ  

Confianza: desgracia cerca

Nada en exceso                                                           Conócete a ti mismo

Que estuvieran en el frontispicio, es decir, antes del templo (En latín pro-fanun, de donde viene nuestra palabra actual profano), era indicativo de que una vez interiorizadas las sentencias en uno mismo se entraba en terreno sagrado. Poco conocemos de los ritos de Apolo, por Homero, conocemos que solo los que dominaban las artes y las ciencias eran invitados a entrar a ellos y que eran los inciados formados en  música, danza, adivinación, procesiones y los ritos consistían principalmente en sacrificios y rituales de purificación. Pero si conocemos algo fundamental, el paso de pro-fanun a iniciado, que empezaba por la contemplación de una letra, la letra E.

Ruinas del templo de Apolo de Delfos.
Imaginemos, y es importante situarse en el contexto, a una persona en una sociedad donde aun se debatía si era necesaria la existencia o no de nubes para que lloviera, en una sociedad de hace 2500 años recientemente salida de la Edad Oscura donde la decadencia, en términos de riqueza y cultura material era patentes, imaginemos, insisto, a una persona de esa sociedad con ciertos conocimientos de lectura y escritura, artes, matemáticas, retorica, y quizás, astronomía. Imaginemos a esa persona delante de un templo colocado en el pro-fanun, como profano que es, contemplando las tres sentencias indicadas: Nada en exceso, Confianza: desgracia cerca,  Conócete a ti mismo, cuando las interiorizadaba, cuando las comprendía, era introducido al templo y le enseñaban la letra E.

Plutarco cuenta que la respuesta a las sentencias:  Nada en exceso, Confianza: desgracia cerca,  Conócete a ti mismo, era E. La ε de Delfos.

Entrando en la interpretación del misterio, la letra ε, se pronuncia ei, literalmente “tu eres”, el candidato podía interpretar ante la respuesta del Dios Apolo: ei “tu eres” o interpretarlo hacia si y pensar “yo soy”(1), si el candidato decía “yo soy” el maestro-introductor respondía: “tú sí eres, a diferencia de mí, que soy un manojo de condiciones cambiantes, ayer niño, hoy adulto, mañana anciano y cadáver”, señalando lo fuga de la vida y lo transitorio de la existencia.

Ademas, ε,  en el sistema de numeración griega tiene un valor de 5 que como ya sabemos es representación del hombre, en el sentido de ser humano, y ademas , ε,  es también la representación de ΕΛΙΟΣ, el Sol, una de las facetas de Apolo . La consecuencia es que: Nada en exceso, Confianza: desgracia cerca,  Conócete a ti mismo, Tu eres, se combinan en el crisol de iniciado para una nueva sentencia interior. Sin exceso, sin confianza, conócete a ti mismo: eres lo que soy, el Sol y condensando mejor el lenguaje interpretamos la presentación de las sentencias como: ”reconócete, eres el que yo soy” (Apolo, el Dios) ,aniquilando así al individuo, para afirmar al Ser, al Sol, al Dios que vive en nosotros (2)




(1) Interesante paralelismo con “yo soy el que soy” de Éxodo 3-14 y con  la revelación de los Upanishads: “tat tvam asi” que podemos traducir como “aquello tú eres”
(2) Adam Kadmon, Ser universal en otras tradiciones.