miércoles, 26 de noviembre de 2014

¿Y donde está la molla? (la búsqueda de la iniciación)

¿Y donde está la molla?. Ayer me soltaron esta pregunta de bocajarro. Estába comentando mientras compartía un café, el como y de que manera había evolucionado el conocimiento esotérico desde los misterios mitraicos a la actualidad, haciendo especial hincapié a toda la evolución New Age que ha embebido el mundo de la búsqueda espiritual estropeándola sin remedio.

Es evidente que el conocimiento esotérico ha sufrido una evolución cuasi perdiéndose, (ver este articulo)

Lo cierto es que ese conocimiento existe, pero no se oferta, no sale en las redes sociales y tampoco se refugia en las sociedades iniciáticas, ese conocimiento necesita de la palabra clave, el signo o la vibración que te permita abrirlo y penetrarlo. 

Recordemos a titulo de ejemplo y base para argumentar, la leyenda de la construcción del templo de salomón que si bien existió físicamente su leyenda es un recordatorio de donde esta la sabiduría, representada en el Arca de la Alianza, el Arca se encontraba en el Dvir (el Sanctasanctórum o el lugar Santo de los Santos),  el lugar mas sagrado y al que solo podían acceder los auténticos iniciados, alrededor del Dvir, estaba una construcción llamada el Hejal, al que solo podían acceder sacerdotes y servidores del templo, alrededor del Hejal existían dos vestíbulos, uno preparatorio a la iniciación y otro de servicio y protección, es decir, servicios auxiliares y protección.  A las puertas las famosas columnas Jakim y Boaz que en si mismas tienen su simbolismo.

La molla por la que me preguntaban, está en el centro del Dvir, en el santo de los santos, representada por el Arca de la Alianza que contenía, no solo las leyes divinas, si no las herramientas para comprendelas, así como el acceso a los archivos universales (a buen entendedor...). Para acceder al Dvir, a la molla, es necesario conocer las palabras, gestos y vibraciones adecuada, pero esto, nadie dijo que fuera fácil y como ya he indicado, ni se oferta ni se publicita.

Las sociedades iniciáticas mas serias, las mas comprometidas y con trayectorias estables, como el martinismo, la masonería, los kadosh (1) y el rosacrucismo, basan toda su cosmogonía esoterica en la búsqueda de la palabra perdida, del signo perdido o de la vibración inalcanzable que permita abrir el Dvir y siquiera poder mirar el Arca, es decir, en su propia enseñanza reconocen que su vía iniciática no es suficiente para comprender la verdadera iniciación y asumen quedarse en su acceso, en ej Hejal del templo de Salomón, como ejemplo, baste esta frase del ritual de Maestro del rito Ingles masónico: ¿Habéis encontrado los Secretos del Maestro ? No, no los hemos encontrado,  pero traigo estos secretos sustitutivos”. La Iniciación acompaña al hombre desde el Paleolítico. Las sociedades iniciáticas solo son una marca comercial (de calidad, eso si).

Es decir, los rituales simbólicos de las mas serias sociedades iniciáticas no son mas que una representación de lo que es la Iniciación real. No son verdaderos iniciados, o desde luego no viven la iniciación, pero representan en una especie de psicodrama una especie de recordatorio de lo que andan buscando, es decir la palabra, signo o vibración adecuada para alcanzar a comprender la sabiduría y el universo.

Y ¿qué tenemos en los vestibulos?, podemos situar, de un modo simbólico, en el vestíbulo mas próximo al Hejal a los buscadores y estudiosos con una larga carrera, con un gran conocimiento de la filosofía iniciática y en el vestíbulo mas alejado, aquellos interesados y curiosos de buena fe. 

Sitúo a los mercaderes de la espiritualidad, a los cursos de una tarde o un fin de semana y a las mancias, fuera del templo, que no quepa duda. Allí no hay molla.



(1) he utilizado el termino kadosh, para no incluir a todo el mundo templario y neo-templario, circunscribiendolo al netamente iniciático.