domingo, 2 de noviembre de 2014

Antes de comeros el caramelo, comprobar que no os están vendiendo el agujero.

En días pasados, por razones que no tienen que ver con este blog, he recordado los míticos anuncios de los caramelos “Chimos” y recuerdo el popular anuncio cantado de los años 80:

Chimos es 
es un agujero, 
rodeado de buen caramelo,
cinco gustos,
cinco diferentes
Chimos gusta a un montón de gente

El marketing de este caramelo parecía ser novedoso y genial, te vendían... ¡un agujero!, es decir, nada, eso si, el agujero estaba rodeado de caramelo que podías aprovechar y comértelo. 

La idea no era nueva, ya en los años 70, la mítica serie “Colombo”, protagonizada por Peter Falk, el protagonista, en uno de los capítulos, entra con su pertinaz gabardina en una cafetería se sienta en un taburete y coge un “Donut” lo muerde y dice mientras los saborea... “lo mejor es el agujero”.

La realidad, la lógica de este marketing es que si se anuncian los Chimos como “caramelos” y los Donuts como “pan dulce frito”, no ofrecen nada especial, la táctica de venta es salirse de lo esperado, no te vendemos caramelos, ni te vendemos pan frito, te vendemos un agujero, algo que nadie hace, eso si, rodeado de algo que aparentemente es bueno.

Ya entrando en la temática de este blog, en el mundo del esoterismo, etc, cada vez vemos mas un marketing diferenciador, hace unos años habían, por poner un ejemplo ilustrativo,  numerólogos, si, asi de sencillo numerologos que hacian sus ofertas en numerologia, pero el marqueting va avanzando en este mundo y hoy en día tenemos numerólogos por arquetipos, cabalísticos, kármicos, akáshicos, simbólica, psicotérapeutica, del ser, del no ser y cualquier día “de luxe”, siendo todos estos adjetivos, el agujero del caramelo, es decir: nada. 

El mundo esoterico es un mundo sencillo y a la vez complejo, es sencillo por que no es nada del otro mundo, sino del nuestro y que cualquier persona con un mínimo de instrucción puede entenderlo, puede comprender los diversos caminos que existen, las particularidades entre unos y otros, elegir lo que desea saber y recorrer la senda que le lleve a su destino, y es complejo, por que para terminar con una comprensión mínima, es necesario un tiempo y la adaptación a un lenguaje concreto y técnico para su comprensión. Los cursos de fin de semana, los talleres, experiencias, son retazos de realidades (y en ocasiones, muchas falsedades), donde nos venden el agujero, es decir la nada, rodeada de un producto... que es igual en todos los lugares que busquemos.

Cada vez mas, encuentro a personas que te dicen: “llevo años de cursos, talleres, experiencias, retiros y me siento que voy de un lado a otro disparando tiros al aire que al final, no tengo mas que una maraña de informaciones a veces contradictorias que no apuntan hacia ningún lado”, pues si, llevan años comprando agujeros, la nada, rodeada de una puesta en escena semi-profesionalizada. Es mas, los que tenemos algunos años vemos evolucionar a estos profesionales según las modas, quien en el pasado hacia sanación por arquetipos, ahora hace reiki y como el reiki esta masificado vemos cada vez mas sanación esenia -que ya es muy tarde para meterse en las constelaciones familiares, demasiada competencia posiblemente- y así, vuelve la venta del agujero, desgraciadamente, sin rodear de dulce caramelo.

Comprender el universo y sus misterios, como nos influye, gestionar nuestra propia vida espiritual y mundana, gestionar esas cosas que no comprendemos y que los que nos rodean no comprenden,  superarnos a nosotros mismos, acceder a otros niveles de transcendencia, es un trabajo a largo plazo, que incluye formación intelectual, experiencias personales y fundamentalmente compromiso.

Voy a incidir en el compromiso. Si vas a un curso de registros akáshicos, francamente no se que te vas a encontrar, pero afirmo que nadie en un curso de fin de semana puede siquiera entender el concepto, en realidad estas de nuevo comprando el agujero que te venden rodeado de marketing profesional, puedes salir de allí sintiéndote muy místico, muy “índigo”, incluso muy superior evolutivamente a las personas de tu alrededor, pero no tienes compromiso alguno con el mundo real de la memoria universal que es en esencia el mundo akáshico.  Es algo parecido como el que va al fútbol el domingo que se cree que es muy del “Pollastre, F.C” pero realmente los comprometidos son los socios, los que arreglan el césped del campo, el entrenador y los jugadores.

Antes de comeros el caramelo, comprobar que no os están vendiendo el agujero.