viernes, 10 de octubre de 2014

El camino de la perdición del saber.

Corría el año 529, cuando el Emperador Justiniano I El Grande, decidió cerrar la Escuela Neoplatónica de Atenas, esta Escuela era un riesgo a la política implantada que presuponía que la unidad del Imperio Romano de Oriente solo se mantendría como tal si estaba unido por la fe y esta fe solo podía ser el Cristianismo Ortodoxo. La fe siempre ha visto como enemigas a todas las corrientes espirituales que dudan de la simplificación de la visión de la fe, intentando llegar a la comprensión de la espiritualidad y la verdad.

Escena de la película Agora, donde se relata la primera caída
 de la Biblioteca de Alejandría provocada por la ortodoxia
 cristiana, en este post hablamos de una época posterior
Al cierre de la Escuela Neoplatónica la mayoría de sus miembros, debilitados, se refugiaron en Oriente Medio y Egipto, una zona que en aquella época era bastante mas tolerante que las regidas por el cristianismo, donde pese su merma siguió funcionando. Doscientos años después, el Califa Omar I, ordeno el cierre del Museion (Templo de las Musas) que era parte de la ya muy mermada Biblioteca de Alejandría y con el cierre del Museion cerraron el punto de referencia de los estudios filosóficos y espirituales de la antigüedad. De los ya mermados neoplatónicos y después de este tropiezo los sabios se trasladaron a la actual Bagdad.

El Califa Abasí fundo con los restos de los sabios la Casa de la Sabiduría y durante el gobierno del Califa Al-Ma'mum. La Casa de la Sabiduría fue un centro de traducciones, reflexiones y debate de toda la obra filosófica de la humanidad, que llevo al siglo de Oro del Islam, convirtiendo su sede Bagdad, en la sede del saber mundial y la ciudad mas prospera y rica del mundo, liderando el desarrollo intelectual, comercial y de explosión demográfica, convirtiéndose en la ciudad mas poblada de su época.

En 1258, una invasión de las tropas del jefe mongol Hulagu Jan, nieto de Gengis Jan, en el célebre sitio de Bagdad, arrasó con la Casa de la Sabiduría, se estima que cerca de medio millón de tratados y estudios fueron arrasados. Los sabios una vez mas, tuvieron que migrar, pero ya no era protegidos por Emperadores, Califas, Reyes o Príncipes, tuvo que ser un potentado, una persona que de su peculio particular protegiera a los sabios. Fue Nasir al-Din al-Tusi, un filosofo y matemático sufí, quien protegió a los sabios en la ciudad de Maraghe (actual Irán). Poco queda de aquella etapa, la de la destrucción, en la ciudad de Maraghe aun existe el observatorio de Rasadjane que inspiró a Copernico y la mayor concentración de Universidades en el mundo islámico en la actualidad.

Pero no todo se perdió, la Unesco invirtió a finales del siglo XX mas de 200 millones de dolares anuales para rehacer la biblioteca de Alejandría, quedándose en la actualidad como un reducto casi turístico gestionado por burócratas, dispone de mas de 200.000 manuscritos e investigaciones pero esto es solo el 1% de su capacidad. No hay voluntad política de reflotar estos centros del saber, la mayoría de los fondos son donaciones de escaso interés.

Lo que queda de la Escuela Neoplatónica, El Museion, la Casa de la Sabiduría y el Observatorio de  Rasadjane se encuentra rapiñado y repartido por varios lugares:

Biblioteca del Congreso, EEUU.
Biblioteca Británica, Reino Unido.
Biblioteca Nacional de Francia, Francia.
Biblioteca de la Universidad de harvard, EEUU
Biblioteca estatal de Rusia, Rusia.

Sabemos donde están los fondos, pero ¿Donde esta el saber?, sabemos que la cadena del saber de la antigüedad dejó de estar protegida por los potentados para estar protegida en sus últimos momentos por filántropos como Nasir al-Din 

Aproximadamente a la caída de el ultimo gran centro del saber, en Marague, en España y sur de Francia surge la Cábala, seguida de una explosión de realidades filosóficas y esotéricas, la escolástica, las sociedades rosa-cruces, el manuscrito Regius, el adamismo, la Fama Fraternitatis, la masonería, la sociedad teosófica, etc. Fundadas y creadas ni siquiera por filántropos sino por asociaciones de interesados que querían impulsarlo, algunas de estas sociedades aun existen, con no demasiada salud pero existen.

En la actualidad este saber esotérico, queda trasmitido de persona a persona, sin apoyo de nadie, ya no hay filántropos ni grandes sociedades que permitan un trabajo cómodo, solo pequeños grupos, a menudo costeado por los propios integrantes de su bolsillo, en ocasiones con un esfuerzo personal que va mas allá de lo económico, entregando su tiempo, su dinero y su conocimiento por pura devoción al saber. Si embargo, esta forma de transmisión del saber, tiene "las patas cortas", el esfuerzo y la implicación es francamente agotador.