lunes, 14 de abril de 2014

Dejar de ser desierto.


Si nos hacemos eco de los relatos del antiguo testamento, encontraremos una aparente contradicción que guarda en si misma una enseñanza y un valor fundamental: dejar de ser desierto.

El libro del Éxodo relata una travesía del pueblo de Israel durante 40 años por el desierto y sin embargo el libro de Deuteronómio especifica que: 1,2 Once jornadas hay desde Horeb, camino del monte de Seir, hasta Cades-barnea. 

Un trayecto de once días, recorrido en 40 años. ¿Por qué?

Antes de dar una explicación a ello, el mismo libro del Deuteronomio explica que el Éxodo termina el primer día de un undécimo mes, es decir el primer día del mes de “Menagem Av” (el que consuela). No podemos saber que fecha actual sería por que el calendario hebreo es lunisolar, por lo que no podemos saber la fecha exacta sin conocer el año y el relato bíblico no cita siquiera el nombre de Faraón para poderlo datar, sin embargo podemos decir que en cualquier caso, es Julio o Agosto actual. Es decir, el exodo termina en un punto de maximo calor y sufrimiento.


¿Por qué el relato nos indica una travesía por el desierto de 40 años para un trayecto de 11 días?. Fundamentalmente por que no hablamos de una travesía por el desierto física, no hablamos de un peregrinar, hablamos que el pueblo de Israel en su conjunto, eran un desierto.

El relato del Éxodo, nos habla de las batallas con los amalecitas, con los amorreos, y otras visicitudes, pero fundamentalmente salir del desierto implicaba tener una guía, un destino. Ese destino se representa con las tablas de la ley, y con la prohibición de entrar en la tierra prometida al mismo Moisés y a los jóvenes con edad de entrar en guerra. Es decir, llegar a la tierra prometida solo puede hacerse desde el pacifismo (léase la bonhomía) y la guía del destino.

Así, llegar a nuestra particular tierra prometida implica tener una guía, un destino, un objetivo claro y definido así como una actitud personal de honestidad y aplomo. Es la única manera de salir del desierto.

Las complicaciones de la vida hacen que nos enroquemos en los problemas y que nos generemos auto convicciones de dificultades. En esta situación, las travesías de once días, duran cuarenta años.

Descubre tu camino y deja de dar vueltas