jueves, 6 de febrero de 2014

Se un maestro y aprenderas.


En el mundo espiritual, muchas personas se presentan a si mismas como Maestros, otros simplemente se niegan a ser nominados así y otros no lo hacen en publico pero si en privado.

En el camino de la perfección espiritual, no es admisible la acumulación de conocimiento sin su transmisión, no podemos ser como aquellos monjes medievales que copiaban los manuscritos sin estudiarlos, ¡conservación mas no interpretación!, era el lema de los scriptorium de los monasterios plagados de escribas monásticos.


La cábala, sin embargo, dice que “para adquirir sabiduría y para vivir conviértete en un "maestro". ¿Por qué? Porque si no puedes enseñar una idea, entonces eso significa que realmente no la sabes”. La masonería tiene una frase ritual contundente al respeto; “se un maestro y aprenderás” y creo que la mas ilustrativa es la frase de los rituales tántricos superiores “¿Qué quieres aprender, si no tienes nada que enseñar?, enseña para aprender y ofrece para recibir.”

Si no enseñas, lo que supuestamente sabes es solo una vaga ilusión de un conocimiento confuso en tu imaginación, no es hasta que lo enseñas cuando se convierte en real. El conocimiento autocéfalo es virtual y el conocimiento enseñado es real. La auténtica pregunta filosófica es entonces por qué hay esencialmente nada en el conocimiento no extendido, es un vacío que se realiza al compartirse, como la posibilidad que precede a lo real, lo latente a lo patente y el interior al exterior.

¿Es una obligación, en el mundo espiritual, enseñar?

Casi todas las corrientes esotéricas imponen la obligación ética de enseñar. ¿Por qué?. Por que el amor y el desprendimiento hacia los demás es la tierra donde hundimos las raíces del árbol que tiene que crecer para alcanzar el cielo (interpreta esta alegoría a tu compresión simbólica)

Enseñar lo que conoces, aunque poco sea tu conocimiento, es un regalo a la humanidad que hace crecer a quien lo recibe y en especial a quien lo emite. Si enseñas o aprendes, creas un lazo inquebrantable.

La pregunta, no se centra en si enseñar o no enseñar, enseñar y aprender es una obligación y un deber para la humanidad entera, la duda que se suscita es ¿de quien aprender y a quien enseñar?. Para responder a esta pregunta entra en juego lo que los antiguos llamaban “la voz de tu alma”, hoy en día podríamos llamarla intuición, esa respuesta que se consigue mirando hacia dentro de uno mismo, el mundo espiritual es principalmente un conocimiento intuitivo de la realidad.

Así pues, ¡enseña y aprende!