jueves, 27 de febrero de 2014

Las fases de la iniciación


En todo ritual iniciático hay cuatro fases claramente diferenciables: muerte simbólica del pasado, rito, compromiso y confraternización, se les pueden llamar de múltiples maneras y estas pueden ser concadenadas o espaciadas en el tiempo. A raíz de este comentario, me surgió la imagen de las etapas del iniciado a lo largo del tiempo, y mi conclusión, que no tiene por que ser definitiva, es la siguiente: descubrimiento, pasión, camino y pasar.


Descubrimiento, es el momento que sientes la necesidad de elevarte sobre este mundo profano, te sientes como un elegido que busca un nuevo rumbo en la vida y en su relación con los demás

Pasión, una vez descubierta la vía espiritual o iniciática, sientes del deseo de compartirlo con todo el mundo, te da un cierto coraje, un fuego interior de ver como las demás personas no comparten tu nueva andadura. Sientes que incluso a tu alrededor hay mucho ciego que incluso se niegan a abrir los ojos y comprender nuevas realidades.

Camino, asumes que la vía espiritual e iniciática es personal, quizás compartida con un  minúsculo grupo de personas, entiendes que debes avanzar sin mirar atrás, y comienzas tu recorrido “solo o en compañía de otros”, empiezas a mirar el mundo con otros ojos y comprendes que tu ves y otros no.

Pasar, el camino esta delante de ti y tiene multiplicidad de direcciones, te dejas llevar y caminas, ya no piensas en aquella pasión proselitista y mucho menos en la soledad del camino, simplemente, pasas, cruzas de una parte a otra, transitas aprendiendo y evolucionando.

Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.

Al andar se hace el camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.

Caminante no hay camino
sino estelas en la mar.