lunes, 30 de diciembre de 2013

La espada del amor: la plegaria.


Como bien es sabido de todos el término plegaria viene de plegar, doblar e igualar los pliegos, ¿verdad?, pues ahí encontraríamos el principal acto de nuestra “plegaria” doblarse ante la voluntad de Dios.

La plegaria nada tiene que ver con la oración, ni con “ir a misa”; Entendámonos, la oración es una petición, adoración y contemplación, el hombre ruega que se le concedan sus deseos y anhelos.

De esta forma sentimos que no es un instrumento ocioso, la plegaría la realiza el “Caballero o la dama Espiritual”, aquél que siente la llamada de Dios y está dispuesto a servir a sus semejantes ante cualquier hecho esclavizante de este mundo.

Entendida y aplicada adecuadamente, es el instrumento más potente para servir a Dios. Es la única lección para aprender el noble y caballeresco arte de  Ser en los diferentes senderos de la vida, culminando con la manifestación y defensa de la libertad.

La plegaria exige una Fe viva en Dios; La Fe no como “creencia” en Dios, sino como Lealtad y Compromiso y Perseverancia. Esta Fe, tan antigua como el mundo, en nada se parece a la conocida hasta ahora; la fe basada en la creencia tan solo nos lleva como dice en el diccionario a tener como cierto algo que el entendimiento no alcanza, y dice verdad pues queremos creer que es verdad, por lo tanto en esa fe falta la experiencia la cual te da la certeza. La Fe viva en Dios, es leal, seria, comprometida, voluntariosa; el término que se usa en las primeras traducciones que viene del griego es “pistis” y su traducción al latín vendría a ser “fides” (lealtad, fiabilidad) , que luego en las traducciones se usó el término credo, llevándonos al final al inglés donde acabó siendo “I believe”, un sentido totalmente diferente, de la Lealtad y el compromiso.

Por lo tanto aquél que tiene una Fe viva en Dios, lo conoce, lo vive, por que lo experimenta, y además se pliega a su voluntad. “Iguala los pliegos”, Disuelve su ego, para que en la nueva coagulación de su SER encaje perfectamente la Luz Divina. Prepara su nuevo cuerpo para recibir, expandir la Divinidad que lleva dentro.

Se libra una gran batalla entre los poderes de las tinieblas y de la Luz, y quien no cuente con la  espada del amor, la plegaria será victima de las tinieblas. El ser-humano en plegaria está en Paz consigo mismo y con el mundo entero, pues ya no es él, se ha vaciado de todo. Él está atento a tu expresión, pero a su manera no a la tuya.

La espada del amor
La espada del amor
Como un montón de arcilla en la manos del Alfarero, El espíritu te impulsa en una dirección y la carne con el yo en otra, “pleguémoslos”; Una plegaria silenciosa consciente es mucho más poderosa que un acto intencionado lleno de barro. La intención se ve en nuestros hechos y son un reflejo exacto y perfecto de nuestras verdades, cuando estas no son en Dios, nos separamos del Padre; el Cual espera con Amor nuestra vuelta al Hogar.

La plegaria no consiste en un palabrerío, esta surge de las profundidades del otro corazón, del corazón hasta ahora inmanifestado, porque no estábamos vacíos de todo. Colocando las cuerdas en su sitio se produce una música perfecta que solo Él hace vibrar en nuestro cuerpo y expandirse eternamente.

Dejando a un lado la espada de metal, atraigo a mi, mis enemigos para ofrecerles la copa llena de Amor, inundarles de la inconmovible firmeza que emana de Él. La plegaria desde el Amor puede lograr lo que ninguna otra cosa en este Mundo. La espada del Amor.

Una colaboración de Marcos Abad  ©