jueves, 5 de diciembre de 2013

El caracter de un iniciado.

Un iniciado es discreto y no por ello debe ocultarse y más si como iniciados tienen que decir y transmitir mucho contenido valido y hermoso para otros y para ellos mismos. Los iniciados a veces suelen callar, asumen un silencio innecesario que le da voz a aquellos que hablan sin razones para ocupar un espacio que no merecen.


Por ello el iniciado no debe callar, debe ocupar el espacio, controlar la situación, aportar lo que su sensibilidad le muestra, pasando su pensamiento por el tamiz de la razón, el corazón y la intuición ¡siempre!. Esto no quiere decir se sientan lideres o reyes de la fiesta, quiere decir que en cualquier situación, deben, observar, escuchar, y cuando hablen tienen que hablar con una voz clara, transparente, deben hablar ilustrando a los demás con su luz.

Para ello, aprenden a controlar su espacio, su espacio como seres humanos, su espacio de persona, su espacio de ser iluminado.

Para ganarse el espacio rodeado de otras personas, primero hay que respetarlos, sean iluminados o estén cegados por la irracionalidad o el dogmatismo. El respeto es sinónimo de los buenos modales, tanto en la expresión como en los actos. Ser especial, es también demostrar con el ejemplo que se puede ser mejor, una sonrisa ilumina el mundo, un desprecio lo oscurece, ser mas humanitario y mas comprensivo siempre es mejor que ser “uno mas”. 

Se elevan, dan ejemplo.

Para los iniciados no es aceptable el insulto, la burla o el menosprecio. No es aceptable la imposición de normas y criterios de manera unilateral, ni el uso de la violencia para lograr sus deseos, ni hacer oídos sordos ante las necesidades del otro, ni el abuso en el tiempo, ni la esclavitud, ni la intimidación, ni la utilización del miedo para mantener el estatus.

Todas las personas sin distinción de su estado de iluminación son iguales y tienen el derecho a ser escuchados y comprendidos, la apertura de canales de comunicación, la aceptación de las diferencias y de la individualidad, la declaración de inocencia hasta que se demuestre lo contrario, el derecho a la intimidad y a contar con su propio espacio, y esto, es una batalla de todo aquel que pretenda la iluminación.