jueves, 7 de noviembre de 2013

Machismo y esoterismo


En días pasados, en este mismo blog, se trató un poco de paso, el tema de la misoginia de Julius Evola y he querido aprovechar el tirón del asunto para continuar hablado del desprecio a la mujer como sexo y con ello todo lo considerado como femenino dentro del mundo esotérico.

En pleno siglo XXI, las mujeres seguimos encontrándonos con la imposibilidad de acceso a ciertas órdenes o círculos de estudios esotéricos, dándose el caso de órdenes separadas para mujeres con contenidos deslavazados. La mayoría de los rituales esotéricos, generados en un ambiente opresivo de la sociedad machista están profundamente afianzados en un contexto solar de los mismos y los practicantes sobreentienden que las mujeres, lunares por excelencia, no vamos a ser capaces de entender el simbolismo masculino.

Los roles históricamente repetidos donde los hombres son cabeza de familia y disponen de su área de esparcimiento intelectual y espiritual y la mujer se circunscribe al  terreno de la intimidad del hogar y en consecuencia su espiritualidad esta gobernada por su “hombre”, influyeron en la hermenéutica ritual de épocas pretéritas que heredamos en la actualidad, que despreció a la mitad de la humanidad por no ser adecuada para la búsqueda de pensamientos mas elevados.

La hermenéutica ritual, se basa en el culto solar y se referencia a lo masculino, siendo los misterios egipcios y griegos, emimentemente masculinos el origen y la llave de los diversos sistemas de iniciación, tengo la convicción de que sería absurdo crear rituales de nueva planta, las mujeres comprendemos intelectual y sensiblemente las particularidades de la simbología, de lo ritual y de lo etérico, y si bien para nosotras es un esfuerzo extra adaptarnos a una dramatización ritualística creada  en un contexto de pensamiento masculino, no es distinto a lo que nos encontramos en la sociedad en general que esta hecha por y para hombres y las mujeres siempre tenemos que tener un plus de trabajo para la adaptación al mundo laboral o académico.

¿Realmente alguien piensa que no somos capaces?, parece que si.

Peor aun, mucho peor, es el paternalismo y la condescendencia en algunos actos rituales, por ejemplo, en casi todos los rituales en uno o varios momentos los candidatos a la iniciación deben simbólicamente demostrar que son candidatos de corazón puro abriéndose la camisas y mostrando el corazón, este acto, se suele deslavazar y disminuir su contenido simbólico advirtiendo a las mujeres que “lleven una camiseta bonita” o “un bikini”, como si fuéramos unas niñas ruborizadas de colegio religioso, me pone enferma este trato distintivo y esta presunción de que no somos capaces de entender el símbolo y en consecuencia algunos hombres pretenden minimizar los impactos ritualísitcos por la presunción que las mujeres estamos ancladas en un puritanismo decimonónico, o quizás es algo peor aun, ¿no será que esos hombres paternales aun nos ven como objetos y no como iguales?.

En GFB no hay distinción entre el genero masculino y femenino, las mujeres siempre hemos sido paritarias, aunque alguna tontería machista he visto, más por costumbre social que por incapacidad ritual.