miércoles, 16 de octubre de 2013

Matses voló, una alegoría de la iniciación.

Miembro de la tribu Zo´e
Miembro de la tribu Zo´e

Un día, un explorador, llegó a una remota tribu en el alto amazonas y con el objeto científico de estudio y comprensión del estado más puro del ser humano, se integro en la sociedad de la tribu. Tiempo después, Kogi, un miembro de la tribu, preguntó al explorador “a cuantos días de camino” estaba su tribu. El explorador le dijo que se llamaba “Europa” y que estaba a muchos días de camino, pero que no se podía ir caminando por que había un océano, que era como el río pero mas grande. Le dijo que había que volar.

Kogi, pregunto que era eso de volar y si el podría hacerlo. El explorador, le dijo que si, que el era un hombre y podría volar, para volar necesitaba caminar de la tribu a la capital, aprender portugués, conseguir documentación de ciudadanía, trabajar, ganar dinero y comprar un billete de avión.

Kogi partió.

Años después, Kogi volvió a la tribu y contó a sus amigos y familiares que había volado. Sus palabras causaron revuelo, en especial a Matses que pregunto: ¿Y esos aviones los guían hombres?, Kogi y el explorador contestaron que si, que los guían hombres y Matses pregunto: ¿yo podría guiar uno?, Kogi y el explorador le explicaron que si, para guiar un avión necesitaba caminar de la tribu a la capital, aprender portugués, conseguir documentación de ciudadanía, trabajar, ganar dinero, estudiar, hacer un curso de piloto y después, volar guiando un avión.

Matses partió.

Lake Renegade
Lake Renegade
Años después, Matses aterrizó su flamante Lake Renegade en el río y la mostró a sus familiares y amigos dándoles vueltas por el aire, sus vuelos causaron conmoción, en especial a Taga que pregunto: ¿los aviones los hacen hombres?, Matses, Kogi y el ya anciano explorador le explicaron que si y Taga pregunto: ¿Yo podría crear uno?, Matses, kogi y el anciano explorador, le dijeron que si, Matses podría llevarlo en avión a la capital y podría ayudarle a conseguir documentación de ciudadanía, trabajar, ganar dinero, estudiar, hacer una carrera de ingeniero aeronáutico y después, diseñar y crear un avión.

Taga voló con Matses, partió.

Años después, Taga regresó ¡había creado un avión!, pero al llegar a la tribu, se despojo de sus ropas de ingeniero, se puso el “poturu”, ¡su cicatriz se había cerrado! y por esa razón le costó ponerselo, se reintegró en su antigua vida su padre le regaló una cabaña, un arco y una red de pesca. Pasó los dias enseñando a los demás miembros, en especial a los jóvenes, a leer, a escribir y ciertos conocimientos de salud y seguridad.

La tribu mejoró su estado de vida general, Taga ya no pescaba bien, pero sabía conservar el pescado, Taga ya no cazaba, ¡al tonto le dolían los pies!, ya no estaba acostumbrado a la selva, pero nos decía que animales no debíamos comer por que estaban enfermos, ¡ah! y también fabricó un horno, que conservaba mas tiempo el fuego. Por las noches, nos contaba historias, la mayoría absurdas, pero en ocasiones una historia volvía loco a un miembro de la tribu que partía, algunos no regresaban y otros nos enseñaron cosas buenas y a veces malas.

Matses no regresó, escucharon historias de él, decían que había conocido muchas tribus volando y Kogi, conoció a una joven, Yanomami y ahora pertenece a otra tribu.

Esta alegoría, habla del mundo profano, del maestro iniciador, del aprendiz, del iniciado y del nuevo maestro.