miércoles, 4 de septiembre de 2013

La búsqueda de la armonía


El objetivo del esoterismo, el misticismo y la espiritualidad, es algo bastante simple: la armonía. La armonía era definida por los grandes filósofos como el requisito esencial e intrínseco de la belleza. La armonía pues es algo compuesto de partes que en si mismas se denominan bellas.

La armonía y la belleza a la que nos referimos, es exactamente la misma idea que en el Génesis Bíblico se denomina como “bueno”, recordemos pues, el mito de la creación: “Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas (Génesis 1:4)., por consiguiente lo bueno, lo bello lo armónico es lo que se manifiesta en la propia naturaleza en el mundo que la forma en su mas sencilla expresión.

Sin embargo los humanos, con independencia de nuestra cultura, comprendemos que el universo esta compuesto por grados sucesivos de lo bueno y lo malo, lo bello y lo innoble lo armonioso y discordante.

El esoterismo, entiende en esos grados de armonía que lo material es el grado mas bajo del bien y lo espiritual es el Summum bonum (el mayor bien), algunos filósofos contemporáneos y el autor de este escrito también opinan que hoy en día hay un grado de bondad mas bajo que lo material, que es lo virtual, dado que vivimos en un mundo que opera bajo unos y ceros que representan riquezas y pobrezas, pero volviendo al tema, la creación, la naturaleza es en distintos grados buena y el mal no es mas que el sentido mínimo de la expresión del bien.

El mal en realidad es la combinación menos armoniosa de elementos que en su estado natural deberían ser armónicos y la perfección sería la manifestación de la voluntad del bien eterno.

¿Estoy diciendo que no existe el mal?, en efecto, el mal no es mas que acciones o manifestaciones que de algún modo no se ajustan a la idea general del bien y el problema que nos encontramos es que lo que naturalmente es armónico o no, es distinto de persona a persona, de pueblo a pueblo y de país a país

Si entendemos que la creación por parte de la fuente (llamarle con el nombre de Dios que desees), es omnisciente, omnipresente, omnipotente y omnibenevolente ¿Donde cabe el mal sino en la incorrecta interpretación de los hombres?, el cristianismo y casi hoy en día casi todas las culturas apelan al libre albedrío por lo que el ser humano es libre para trazar su propio camino, y por tanto libre para escoger el bien o no.

Llegamos a la paradoja de la interpretación del bien y el mal, en algunos pueblos tienen costumbres que nos asquean y nosotros tenemos costumbres que asquean a otros pueblos. ¿Acaso tenemos unos sobre otros una supremacía moral que nos permite distinguir que es mas armónico o no?. En efecto, no la tenemos, solo nos queda un concepto donde trabajar, la tolerancia

La tolerancia es la aceptación de lo que no comprendemos o lo que nos repele por el solo hecho que podemos estar equivocados, busca el respeto y cambiar las actitudes que entendemos que no son correctas por la vía de la educación y la pedagogía

Un iniciado, es básicamente una persona que escucha, interioriza, interpreta y explica.