domingo, 18 de agosto de 2013

El exceso de luz, ciega ¿siempre?


En la iniciación siempre hay una serie de pasos básicos, con nominaciones distintas y procesos divergentes según la Tradición que recorramos. Básicamente son: postulante, neófito, aprendiz, buscador, maestro, maestro elevado y gran maestro.

Las enseñanzas se estratifican según el grado y condición de cada cual, dándose la paradoja que el caminante esotérico tiende a vislumbrar de un modo u otro las enseñanzas del circulo, grado o nivel siguiente obligando a los maestros y guías a decir eso tan socorrido de Esto no es de tu circulo o esto ahora no toca

Siendo la razón primordial la idea que el exceso de luz ciega, pero ¿siempre?

Pues no, no siempre ciega por que este aforismo solo vale en la iniciación personal y en el camino intelectual. El exceso de luz ciega pasa a ser una máxima, una regla general, en el caso de magia o rituales esotéricos.

Si un ritual nos da unas cualidades otorgadas por transmisión ¿Cómo puede cegarnos algo que va directamente a nuestros cuerpos sutiles?. En efecto, la transmisión por ritual no puede cegarnos.

Las acciones simbólicas y las experiencias vividas en un ritual esta contextualizada a un fin concreto, incluso en avance espiritual, y este puede ser inocuo o efectivo, pero no ciega ni retrocede. Por lo tanto es posible la repetibilidad ritual a fin de ahondar o avanzar más rápido en el objetivo propuesto sin temor a la ceguera, dado que el cuerpo sutil es independiente del cuerpo mental.