jueves, 8 de agosto de 2013

Agosto, quietud, atención y solsticios.


Recientemente leí un comentario sobre la aparente quietud del mes de agosto y como esta aparente quietud era un poco falsa dado que el mero hecho de romper la rutina y “detenerse” del círculo vicioso de lo profano implica que el mundo sigue girando y en consecuencia ante ti suceden eventos de los que se pueden sacar ciertos partidos.

Me llego a la mente la idea del sol quieto. Solsticio es una palabra derivada del latín “solstitium” que a su vez es una contracción de “sol sistere” que significa literalmente sol quieto.

Quietud del agua
Akos Major, fotografo hungaro.
En efecto, en los solsticios, momento que el sol alcanza la mayor declinación norte o sur (según sea invierno o verano) en el cielo hay una aparente quietud del sol y precisamente esa quietud es la que todas las Tradiciones han celebrado y venerado. En la antigua roma, se celebraban durante el sol quieto las fiestas mayores dedicadas a Saturno, las famosas saturnales que el cristianismo adopto para la actual navidad, os invito a reflexionar sobre la letanía u oración de las saturnales

"Esta es la noche del solsticio, la noche más larga del año. Ahora las tinieblas triunfan y aún así todavía queda un poco de luz. La respiración de la naturaleza está suspendida, todo espera, todo duerme. El Rey Oscuro vive en cada pequeña luz. Nosotros esperamos al alba cuando la Gran Madre dará nuevamente a luz al sol, con la promesa de una nueva primavera. Así es el movimiento eterno, donde el tiempo nunca se detiene, en un círculo que lo envuelve todo. Giramos la rueda para sujetar la luz. Llamamos al sol del vientre de la noche. Así sea."


Cambiando el tercio, los ritos modernos europeos han valorado siempre el concepto de atención al momento y este solo puede hacerse con quietud y pausa. Así pues, el comentario era acertado, es en momento de quietud, cuando se atiende a los aparentes sucesos irrelevantes que nos enseñan a observar la Verdad con otra óptica