jueves, 11 de julio de 2013

Parafernalia e imagen de un esotérico.


En días pasados, acudí junto un buen amigo a una librería especializada de mi ciudad, la intención y es evidente yendo a una librería, era adquirir un par de libros, como ya he dicho, era una librería especializada y por lo tanto buscábamos libros que no son muy fáciles de conseguir en una librería tradicional.

Los libros en cuestión versaban sobre las ideas de los eneagramas y los eneatipos alejándonos un poco del coaching, desarrollo organizacional, artes, etc que son las aplicaciones clásicas y buscando las fuentes: Gurdjieff, Naranjo sin menospreciar si encontrábamos referencias anteriores. Hasta aquí nada extraordinario para este relato.

Tuvimos la suerte que la señorita de la librería sabía perfectamente de que estábamos hablando y rápidamente nos recomendó un libro de Richard J. Defouw: Los eneagramas en los escritos de Gurdjieff. Nos explicó que quizás era el mas claro, practico de todos los libros que hablaban de eneatipos.

No voy a pensar que a mi edad estaba la dependienta interesada en una conversación conmigo, pero si entabló una pequeña conversación, estaba sorprendida por mi “imagen”, si la muchacha no habla, creo que revienta, estaba absolutamente desconcertada por que estos libros solo los buscan psicólogos de empresa y coach y yo no lo era y textualmente lo que denominó “perro-flautas esotéricos”.

No soy capaz de relatar toda la conversación, pero al margen de los profesionales del coach, los que compraban estos libros solían ser, siempre según la muchacha, personas con un aspecto, digamos “alternativo”, incluso nos comento que si entraba por la tienda alguien vestido con ropas de algodón, barba y collares de colores, ella lo atendía, por que seguramente venía a por libros de auto ayuda, tantra, o similares.

Mi reflexión es ¿El habito hace al monje o se visten de monjes para dar imagen de hábito?. Lo cierto es que jamas me vestiría en plan lama tibetano o sufí, me parece una parafernalia que no es necesaria.