jueves, 11 de julio de 2013

El tarot es algo muy serio


En días pasados comentábamos, a partir de una anécdota, la imagen que la sociedad en general tiene de la persona que se acerca al mundo esotérico, tiene una imagen estereotipada, quizás por los medios de comunicación, con unos cánones muy precisos: ropas de algodón, barba (para los hombres) y pelo largo, collares y adornos artesanales y sandalias incluso en invierno.

Lo cierto es que esa imagen no se acerca ni por asomo a la realidad, la mayoría de las personas que están interesadas por el esoterismo tradicional suelen ser bastante integradas en la sociedad, viven en su tiempo y en una gran mayoría de los casos tienen inquietudes por exteriorizar su voluntad de mejorar el mundo en que vivimos.

Es cierto, y aquí puede estar el quid de la cuestión, que bajo la etiqueta esoterismo se sitúan una gran cantidad de disciplinas, regladas o no, que se amparan en el paraguas que da este nombre para incluir actividades que poco o nada tienen que ver con ellas. En realidad, como veremos, si tienen que ver, pero no del modo que nos hacen ver.

Me voy a permitir el tarot como ejemplo paradigmático de lo que estoy diciendo.

El tarot, nos da en primera instancia la imagen mental de “tira-cartas”, adivinos televisivos cutres, estafadores de las ondas, empresas de telefonía con cobros mayorados que solo buscan entretener al incauto el mayor tiempo posible con el teléfono descolgado o en el mejor de los casos pseudo-psicologos que en consultas privadas nos pretenden ayudar con alguna orientación, acertada o no.

Tarot de Visconti Sforza
El primer tarot conocido.
Sin embargo el tarot es algo muy serio. El tarot procede de una baraja llamada el Juego los XVI Héroes que fue creada en Milán en el siglo XV, con una conexión simbólica con la cábala, así como con el simbolismo egipcio, con el tiempo, las cartas del tarot, tuvieron influencias y añadidos, en primera instancia por los cátaros medievales y la cultura occitana (de regeneración espiritual cristiana) siendo la prueba mas evidente la carta de la Papisa, que da importancia a los personajes femeninos.

Las sociedades esotéricas posteriores, usaron y fijaron el tarot como una transmisión de un conocimiento filosófico, son muy importantes las apreciaciones sobre estas cartas de los grandes místicos Eliphas Levi y Papus y Court de Gebelin, este ultimo, escribió un tratado, "Le Monde Primitif" donde vinculaba el mensaje esotérico a la masonería y a gnosis cristiana.

Como antes he dicho, el tarot es algo muy serio.

¿Como algo tan serio ha llegado a ser sinónimo de embaucadores televisivos?, lo diré: el esoterismo, el verdadero esoterismo, no es comercial ni es para todos, cualquiera que comercialice o diga que es para todos, miente.