domingo, 30 de junio de 2013

Tecnología espacial, esoterismo y simplicidad.


Permitidnos que os contemos una historia que a buen seguro es mas falsa que un euro de madera, pero servirá para ilustrar lo que queremos contar.

Cuando los primeros astronautas empezaron a surcar el espacio, tuvieron que luchar contra los problemas derivados de la gravedad, estos problemas afectaban a asuntos absolutamente importantes como la alimentación y a otros más pueriles como donde dejar un objeto. Uno de esos problemas resulto ser que los bolígrafos no funcionaban, los bolígrafos funcionan por gravedad, un bolígrafo no es mas que un deposito de tinta abierto donde esta cae por gravedad y una bola (de aquí su nombre) tapona el orificio de salida y solo por su fricción la tinta sale de su confinamiento.

Space Pen AG7 "Astronaut"
La Nasa, cuenta la historia, dedicó grandes recursos a este problema, creando un bolígrafo especial que, mediante un sistema de presión interna, simulaba la gravedad, el súper bolígrafo se llamó Space Pen AG7 "Astronaut" y hoy en día aun se utiliza y puede comprarse en el  Museo del vuelo en Seattle (EEUU). El Space Pen AG7 “Astronaut”, original costó la friolera de 12 millones de dólares su desarrollo y fabricación de sus 100 primeras unidades. 

Lo que posiblemente sea falso es la leyenda que sigue: mientras tanto, la Unión Soviética,  competidora de los EEUU en la carrera espacial, solucionó el problema con libretas, lápices, pizarras y tizas de colores.

Es una anécdota que muestra la no aplicación de la navaja de Ockham en la tecnología. La navaja de Ockham es un principio que dice que “en igualdad de condiciones, la explicación más sencilla suele ser la correcta”. Es decir, ante dos posibilidades, la teoría más simple tiene más probabilidades de ser correcta que la compleja.

Pero este no es un blog de ciencia sino de esoterismo y de esoterismo y del principio de Ockham vamos a hablar. Lamentablemente en el mundo esotérico y en sus aláteres, los buscadores tienen a enrocar y retorcer las ideas a fin de demostrar con teorías complejas otras teorías a veces menos complejas. Así nos encontramos explicaciones extremadamente elaboradas donde no hacen falta.

En GFB buscamos las explicaciones sencillas, secuenciales, didácticas, aprendiendo de la subjetividad y nunca desde el dogma. El mayor enemigo de la espiritualidad y el esoterismo es la auto-complicación.

Creednos, las cosas son más sencillas que lo que parece, lo que podamos explicar con un lápiz y un papel no necesitará largos procesos para buscar el bolígrafo adecuado.