lunes, 10 de junio de 2013

Afirmo y decreto, una reflexión

Los que estamos alrededor del mundo esotérico vemos de todo, tanto análisis críticos como creencias ciegas cuando un verdadero buscador tiene que tender al análisis sin ser escéptico.

En corrientes new age es bastante tradicional y conocido el llamado “decreto”, que es un supuesto poder verbal que nos permite trascender nuestras capacidades físicas marcando nuestros objetivos. Un decreto clásico es decir y manifestar algo que se desea, con un formato más o menos así:

Afirmo y Decreto que mi autoestima se eleve para amarme, respetarme, valorarme y honrarme verdaderamente

Incluso, para quien no tiene imaginación para hacer estos decretos, existen libros con títulos tipo “el decreto de cada día”.

Lo cierto es que los decretos funcionan, pero no funcionan por una suerte teúrgica o mística ni mucho menos relacionada con la comunicación con la divinidad. Funcionan por que la expresión verbal de un deseo, suele provocar en nuestra psique los mecanismos básicos para enfocarnos a la consecución del mismo.  Es lo que se conoce como aplicación de la asertividad.

La asertividad es la capacidad de expresar tus derechos y deseos, en base a ellos una vez manifestados, mantener la defensa de tus argumentos ante terceros, la asertividad es auto afirmativa, madura y está enfocada a pedir/se y exigir/se lo que se necesita . La asertividad es aquella habilidad personal que nos permite expresar de forma adecuada nuestras y necesidades poniéndonos en el camino de su logro.

Lamentablemente vemos como muchos seguidores de new age, manifiestan sus decretos sin conocer el mecanismo de la asertividad, dándole un valor mágico, divino y en ocasiones supersticioso.


Desde GFB abogamos por conocer lo que se practica.