martes, 16 de abril de 2013

Ver claves herméticas en las catedrales.

Cadena de piedra, sin uniones,
de la Catedral de Murcia.

A nadie se le escapa que la arquitectura sagrada está preñada de claves herméticas.

El lenguaje hermético se ve y se entiende, o no se ve, pero es muy difícil de explicar. Solo podemos señalarlo con el dedo con la esperanza que se vea, que se entienda. Aun así nos atrevemos con algunas claves en territorio español a fin de ilustrar algunas formas de expresión hermética.

Catedral de Tarragona, en ella la Virgen de la Cinta, llamada así por la cinta que ciñe su vestido, tuvo un “percance” la cinta fue dividida en dos y una fue robada, un guiño a la dualidad.

Catedral Magistral de Alcalá de Henares,  emplazada en el lugar del martirio de los Santos Justo y Pastor, lugar donde los templos se han sucedido uno detrás de otros: la regularidad iniciática.

Catedral nueva de Segovia, con su procesión interior de San frutos, simbolizando el recorrido interno.

Las Catedrales siamesas de Salamanca, en cuya capilla de Santa Bárbara los estudiantes aspirantes a la licenciatura, pasaban la noche en soledad: prueba iniciática del silencio. La escultura de Santa Ana enseñando a leer a la Virgen: El maestro y el aprendiz iniciático y el puente, uniendo la tradición y la modernidad sobre el rio Tormes.

“Quien visita Santiago sin visitar el Salvador, visita al criado y deja al Señor”, la Catedral de Oviedo nos enseña que no se es quien se aparenta ni aparentamos  lo que somos.

Podríamos seguir con el ecumenismo de la Catedral de Toledo, la Catedral de la Sede en Sevilla, con la iglesia dentro de la iglesia (la del Sagrario) enseñándonos los círculos interiores o la de Valencia con su Cáliz, la cadena de la de Murcia y así, miles de señales herméticas.