miércoles, 10 de abril de 2013

Amor incondicional.


Desde mediados del Siglo XX, se ha expandido la doctrina del amor incondicional. Pero veamoslo un poco de cerca.  Ya en “El Banquete” de Platón,  el filosofo nos anima a trascender el concepto del amor,  elevándolo por encima del amor romántico o fraternal buscando una especie de amor mas perfecto, el amor a las almas, a la belleza moral.

"Belleza que existe eternamente, y ni nace ni muere, ni mengua ni crece; belleza que no es bella por un aspecto y fea por otro, ni ahora bella y después no, ni tampoco bella aquí y fea en otro lugar, ni bella para éstos, y fea para aquellos. Ni podrá tampoco representarse esta belleza como se representa, por ejemplo, un rostro o unas manos, u otra cosa alguna perteneciente al cuerpo, ni como un discurso o como una ciencia, sino que existe eternamente por sí misma y consigo misma. Dijo la sacerdotisa, que este es el momento de la vida, que más que otro alguno debe vivir el hombre: la contemplación de la belleza en sí". 

Platón enseñaba que solo la belleza moral era digna de amar. 

Posteriormente, el pensamiento avanzo a la idea que el mal era un error y por lo que todo el mundo es bueno por naturaleza y en consecuencia es poseedor de esa belleza moral, por lo se deriva que el amor platónico, puro e incondicional, esta destinado a extenderse sin valorar las acciones ni los condicionantes, a todas las personas y seres vivos.

Así, amar el amor, por el amor mismo, es el camino a una vida armónica  plena, por encima de las vicisitudes del mundo vulgar. Pese a que Platón despreciaba la fama, el dinero o el poder y todo lo que consideraba superfluo, el amor incondicional supera esta división, amando también incluso lo que es malo en si mismo. 

Sin embargo, queremos alertar de un peligro, el amor incondicional es una consecuencia de una elevación espiritual y no el camino de la misma. Es decir, forzarse a si mismo a ese amor incondicional no lleva a la espiritualidad, es la espiritualidad la que lleva al amor incondicional.

El amor incondicional, no tiene conexión con el entorno,  el amor con conexiones sería sentimiento, de este modo, el amor sin conexiones, el amor por el mismo amor, vibra a alta frecuencia, nos bendice , nos da energía y nos eleva.

Cuando llevamos el amor incondicional a nuestra cotidianidad  se vuelve simple, asimilado a nuestro carácter, natural, y nos provoca ser conscientes de esa vibración elevada, vibración que irradiamos y elevamos a nuestro entorno hacia esa bendición energética