miércoles, 27 de marzo de 2013

Verdad y mentira de los siete rayos, Blavatsky y Bailey


En días pasados y a raíz del articulo sobre los siete rayos en nuestro grupo de debate de Facebook surgió un comentario que se merece un ser tratado con cierta extensión. El comentario hacia referencia a darle o no autenticidad a una realidad metafísica cuando esta demostrado históricamente que las bases de partida de dicha realidad son falsas o irreales.

H.P. Blavatsky
El articulo sobre los siete rayos explicaba que la idea se construye a partir de una fantasía creada en la mente de H.P. Blavatsky donde un supuesto lama tibetano de nombre Djwhal Khul, posteriormente otros pensadores como Alice Bailey en su “Tratado sobre los siete rayos” usaron también el personaje de Djwhal Khul, como referencia histórica y de validez de la hipótesis esotérica de los siete rayos.

Ya más contemporáneamente, otros pensadores como Xifré, Vicente B. Anglada y otros, dieron por bueno al personaje, dándole visos de verosimilitud. Otros pensadores como Guenón lo rechazaron y usaron este tema para acusar a Blavatsky y Bailey de fraude.

Alice Bailey
Pero que Blavatsky y Bailey usaran uno o varios personajes como origen de la filosofía esotérica que querían mostrar, no quiere decir que esta filosofía esotérica sea errónea o haya un intento de fraude o engaño.

Los siete rayos provienen de mucho antes de los escritos de Blavatsky y por supuesto de mucho antes de la época donde se sitúa al personaje Djwhal Khul. Hay que remontarse a la escuela filosófica de Tales de Mileto, Anaximandro y Anaxímenes para encontrar los primeros comentarios hacia los siete rayos. Quizás con otros nombres, los miletistas contemplaban la naturaleza como algo animado (con alma) y esa alma tenia una fuerza intrínseca (como la de los imanes que ejercen en el hierro) y esa fuerza de las almas influía en los humanos y esa influencia era distinta en cada humano. La consecuencia de estos presocráticos fue pensar que a cada humano le afecta e influye una parte y no el total del ánima de la naturaleza, por lo tanto habrían varias manifestaciones de la misma fuerza: los siete rayos de la fuerza anímica universal.

¿Por qué Blavatsky y Bailey lo explicaron con un lama tibetano?, hay dos razones distintas o una mezcla de ambas, por un lado contextualizando la época, referirse a un lama tibetano y darle un aire de misticismo, podría dar una imagen de marca para destacarse de las corrientes esotéricas mas populares de la época: masonería y rosacrucismo, por otro lado, podríamos pensar que recurrir al academicismo de la filosofía clásica podría deslucir la parte esotérica de la teosofía dándole mas valor al pensamiento estructurado occidental.

Sobre el uso de un personaje, y recurriendo como no a la literatura tenemos ejemplos como los diálogos de Platón o la amplia creación por parte de Tomas Moro de personajes ficticios en Utopía donde otro personaje,  Rafael Hythloday, va conociendo y teniendo conversaciones con cada uno de ellos.

Supuesto Maestro Tibetano Djwhal Khul
No voy a ser condescendiente, tanto Blavatsky como Bailey dejaron creer que Djwhal Khul era una persona y no un personaje con el agravante que Alice Bailey además de dejarlo creer insistió en la veracidad de su existencia. Es mas, no es difícil encontrar libros a la venta escritos por el Maestro Tibetano Djwhal Khul.

El cielo es azul, lo afirmo, sin embargo sé que no es así, el cielo no tiene color, el gas de la atmosfera es transparente, un fenómeno físico relacionado con la radiación difusa de la luz le da ese aspecto celeste, a veces anaranjado. ¿Necesitaba Blavatsky explicar a los presocráticos o era mas sencillo un recurso literario de la creación de un personaje para explicar los siete rayos?. Pensemos que hablamos de otra época, hoy en día, tenemos conocimientos para no necesitar estos recursos.