domingo, 24 de marzo de 2013

Los chackras y los círculus, a modo de iniciación básica.


Tenemos por costumbre cuando hablamos de centros energéticos de nuestro cuerpo astral o espiritual, usar el concepto hinduista de chackra y en ocasiones usar sus denominaciones en sanscrito. Sin embargo no es idéntico el concepto de chackra hindú y el concepto occidental. Debería bastar para demostrar esta afirmación que en oriente se consideran seis chakras y en occidente siete.

No existe una denominación occidental consensuada, sin embargo, la palabra chackra significa literalmente "circulo" y los místicos europeos tradicionalmente les llamaron círculus, en cualquier caso, los círculus y los chakras serian una misma cosa aunque con diferencias sutiles.

Los círculus son centros de energía inmensurable situados en el cuerpo humano que regulan las relaciones entre nuestros diversos cuerpos astral, mental y físico y que a través de ellos podemos regular, nivelar, ajustar nuestros parámetros vitales tanto físicos, como espirituales y mentales, pudiendo en consecuencia convertirse en una herramienta vital para nuestra mejora personal, desarrollo espiritual y equilibrio.

Imagen con los 6 chackras, que
sin embargo incluyen el 7º
ajeno a la cultura hindú.
No vamos a relatar especialmente las diferencias entre los chakras hindúes y los círculus, pero si vamos a dar un apunte suficiente para entender que existen diferencias y estas son de concepto, utilidad y sentido. El hinduismo sitúa el primer chackra, llamado Muladhara, en la próstata, negando en consecuencia la bioenergía en las mujeres, su equivalente en círculus sería el raíz, situado entre los órganos sexuales y el ano.  

La confusión generada es tal, que incluso seguidores de la Upanishad hinduista, o de la regulación armónica del vashraiana del budismo tibetano, llegan a mezclar la base oriental con la armonización occidental de la bioenergía.

Con otros nombres, hay otros centros de energía corporal en otras tradiciones, incluyendo la medicina china, la cábala judía y el sufismo islámico. Insistimos, que son los mismos -salvo el sutil occdental-, lo que cambia es su interpretación y modo de actuar sobre ellos.

El la GFB, pensamos que en occidente tenemos de facto una base espiritual, esotérica y armonizadora mas que suficiente como para no tener que recurrir al orientalismo. Procuramos hablar siempre con conceptos occidentales, próximos a nuestra cultura y por ende más sencillos de asimilar y comprender. No obstante por facilidad de comunicación es posible que en ocasiones y en lo sucesivo usemos palabras popularizadas como karma o kundalini.

Es importante leer el artículo sobre los tres cuerpos y el artículo sobre la verdad y mentira de la visión del aura.

Con esta base minima, ya podemos explicar que los círculus son los puntos de interconexión entre nuestro cuerpo físico, cuerpo mental y cuerpo astral, así como el círculus sutil la conexión con la fuente(1). Los puntos de interconexión, revelan las funciones y disfunciones entre nuestros cuerpos sutiles y por lo tanto es posible actuar sobre ellos y modificar lo que de nosotros deba ser modificado.

El punto de vista hinduista, es la práctica de un estado de atención concentrada, sobre el chackra, la propia consciencia, o el propio estado de concentración, modificando su estado a través del prana (respiración, del sanscrito प्राण, prāṇa) un sistema autárquico y personal solo valido para personas con un elevado nivel de iniciación que son capaces de conocer y reconocer su estado espiritual y energético.

El punto de vista occidental, parte de la visión de las líneas bioenergéticas que recorren nuestro cuerpo físico que son la manifestación de nuestro cuerpo astral, verificando aspectos como su nivel vibracional y su amplitud en cada uno de los círculus estudiando sus interrelaciones. El estudio de los círculus se hace por contemplación del aura que puede ser presencial o gracias a los medios técnicos de imagen y tratamiento informático actuales que han ayudado mucho eliminan la necesidad de desplazamientos.

Una vez detectada la diagnosis mediante el estudio bioenergético de los círculus se puede actuar sobre ellos para equilibrar las funciones e interrelaciones entre los cuerpos sutiles y físicos y su relación con la fuente buscando nuestra mejora ética, física, vibracional y espiritual.




(1)La fuente es el concepto abierto para definir la unión de todo lo visible y lo invisible, la divinidad implícita en el cosmos.