lunes, 4 de marzo de 2013

Cuando el alumno está preparado aparece el maestro


Cuando el alumno está preparado aparece el maestro.

Esta frase, tan popular y que tanto gusta a quienes se acercan al mundo esotérico, encierra en si misma una enseñanza tan básica que pasa desapercibida.

Evidentemente los mas experimentados y que pueden trasmitir ciertos conocimientos místicos, no son una especie de magos que saben cuando aparecer y saben cuando como y de que forma un discípulo puede estar preparado o no. Quien afirme que un maestro esotérico, sea de la corriente que sea, puede conocer el momento óptimo para iniciar a un neófito, es simplemente un charlatán.

Cuando el alumno está preparado
aparece el maestro.
El paso del estado profano al estado de buscador se vehicula con un impulso de iniciación, sea este ritual o simbólico. Ese impulso, rompe una estructura mental y espiritual permitiendo una nueva configuración que permita el conocimiento esotérico. Con este rito o impulso simbólico, el buscador se reincorpora a la sociedad profana para continuar su vida mientras se reestructura su forma de percibir el mundo y empiece a actuar de tal modo que permite que los demás iniciados lo reconozcan como un igual.

La iniciación no se da, se provoca.

Pero ese impulso, no puede darse si el receptor no esta preparado y esta circunstancia es por tanto, el origen del axioma “Cuando el alumno está preparado aparece el maestro”. No quiere decir que el maestro aparezca en ese momento si no que cuando el alumno esta preparado es el momento que su interior, su esquema espiritual esta murando a la maestría y es en consecuencia el momento que el maestro provoque ese cambio.

Cualquier acción previa o tardía sobre ese momento de mutabilidad imposibilita la iniciación.

No existe un momento único para la iniciación, también sería algo infantil suponer que solo existe un momento en la vida para el cambio a la espiritualidad. Los momentos adecuados, se repiten con cierta frecuencia en el recorrido vital de las personas.