jueves, 28 de febrero de 2013

Sede vacante y el contexto esotérico


Entender las palabras, métodos y tiempos de una entidad esotérica o religiosa nos hace entender las razones de la misma para sus actos.

Como todos sabemos ya, hoy a las 20:00 se aplicara la renuncia de Benedicto XVI al papado y entrara el Vaticano en Sede vacante. Vamos a analizar los pormenores de este cambio y de sus implicaciones espirituales.

Escudo del Camarlengo.
A las 20:00, entrara como principal gestor el camarlengo. Si el Papa hubiera fallecido el procedimiento tradicional para este momento comienza cuando el camarlengo, situado al lado del lecho de muerte del Papa, llama a éste con su nombre de pila y apellidos –tres veces, con una diferencia de tres minutos entre cada llamada- (Nota: Supongo que a los lectores de este blog la simbología del 3 y del 3 veces 3 no les viene de nuevas)

En el caso actual, el Papa se retira temporalmente a Castel Gandolfo , por lo que el procedimiento sera similar, salvo que en vez de cuerpo yacente lo que habrá es un despacho vacío, con el anillo papal previsto para inutilizarlo. Es en este momento cuando se da inicio a la sede vacante actuando como jefe de Estado en funciones de la Ciudad del Vaticano.

Es decir, el Vaticano entra en espacio y tiempo profano, sin tener la luz del “primus inter pares”, esto es significativo por que la gestión espiritual queda en suspenso temporal no se mueve, no avanza, se refleja la quietud de la entrada al templo iniciático (Nota: Supongo que a los lectores de este blog la simbología del tiempo profano no les viene de nuevas)

La gestión espiritual de la iglesia, sin embargo, pese a su quietud, si recae en el colegio cardenalicio, aunque con una atribución muy limitada, siendo sólo lo suficiente como para permitir que las instituciones de la Iglesia sigan funcionando y realicen algunas funciones básicas, esto, sin tomar decisiones definitivas o nombramientos, facultades o poderes cuyas funciones solo se reservan al Papa.

Esta separación de las funciones de tiempo y espacio profano y tiempo y espacio espiritual, son las que complican tanto los cambios en la Sede vaticana y el motivo principal del revuelo ante la dimisión de Benedicto XVI.

Como apunte adicional, Benedicto XVI seguirá siendo Santo Padre, con tratamiento de Su Santidad, seguirá vistiendo de blanco, es decir, mantendrá los atributos espirituales pero no los profanos, tendremos pues un Papa plenipotenciario y otro exclusivamente espiritual, motivo por el cual, para evitar problemas ulteriores, se recluirá en una clausura.