viernes, 18 de enero de 2013

El maestro inteligente, humilde, brillante, magnificiente


Maestro Sufí Rumí
Un maestro deseaba hablar a un grupo de personas que se concentraron para escucharle, les miró y les dijo... ¿Sabéis de que voy ha hablaros?.

El grupo se quedó sorprendido, y alguien dijo, ¡no maestro!, no lo sabemos, a lo que el maestro replicó: Si no sabéis de que voy ha hablaros, no merecéis escucharme. 

El maestro se alejo paseando.

La perplejidad del grupo provoco un silencio sepulcral, y uno de los asistentes dijo en voz alta: El maestro es inteligente, a lo que todos asintieron.

Otro asistente dijo, inteligente, lo es seguro... pero ademas, es  breve y humilde. El debate se alargo largas horas.

Los participantes en la charla convinieron en las bondades de la brevedad, de la humildad alabaron la iluminación y la sabiduría del maestro y decidieron ser breves y humildes.

Fueron a ver al maestro a pedirle otra charla y este les dijo: ¿Sabéis de que voy ha hablaros?, y el grupo contesto que si, a lo que el maestro replicó: Si sabéis de que voy ha hablaros, no necesitáis escucharme. 

El maestro se alejo paseando.

La perplejidad del grupo provoco un silencio sepulcral, y uno de los asistentes dijo en voz alta: El maestro es brillante, a lo que todos asintieron.

Otro asistente dijo, brillante, seguro... pero ademas, es magnificiente y sabio. El debate se alargo largas horas.

Los participantes en la charla convinieron en las bondades de la brevedad, de la humildad, de la magnificencia, de la brillantez y alabaron la iluminación y la sabiduría del maestro y decidieron ser breves, brillantes, magnificentes y humildes

Fueron a ver al maestro a pedirle otra charla y este les dijo: ¿Sabéis de que voy ha hablaros?, y el grupo contesto que unos si y otros no, a lo que el maestro replicó: Los que sabéis de que voy ha hablaros, no necesitáis escucharme, podeis contádselo a quienes no lo saben. 

El maestro se alejo paseando.

La iniciación esta en nosotros, no se da, se provoca.