miércoles, 1 de agosto de 2012

Amor, intuición hipocresía y esoterismo


Dicen que solo hay dos verdades en el mundo, la muerte y los impuestos. Al margen de estas verdades y en un plano humano, hay otras dos verdades: el amor es el cemento de las relaciones humanas y la hipocresía manda en ellas.

Cada humano tenemos varias caras, por un lado esta el “yo”, el “ego”, señala la realidad personal un quienes somos individualmente sin influencias externas, para fraseando una épica escena del cine americano (Algunos hombres buenos) el “yo” son esas “zonas de tu interior de las que no charlas con los amiguetes”.

Después esta la imagen publica que se da, el guión, como explica magistralmente el psicólogo Eric Berne, que explica que nuestro yo publico es como “un programa en curso, desarrollado en la primera infancia bajo la influencia parental, que dirige la conducta del individuo en los aspectos más importantes de su vida”

También esta el yo percibido, ¿como nos ven los demás?, ¿Perciben nuestro yo o nuestro guion?

Para acabar tenemos ademas, la percepción de la imagen proyectada ¿Como pensamos que nos ven los demás?, ¿Coincide como nos ven los demás con nuestro yo o nuestro guion?, ¿o por el contrario nos ven de un modo inesperado e inconexo?

Lo cierto es que profanamente solo podemos gestionar nuestro yo y nuestro guion. Pero... ¿y esotericamente?.

Desde un punto de vista esotérico, las relaciones humanas, se modifican conforme elevamos el nivel de conciencia, produciéndonos cambios que inducen a encontrar significaciones que antes pasaban desapercibidas. En especial, el amor romántico deja de ser un cuento de hadas para bajar a una realidad a veces dura, el amor fraterno-familiar se acrecienta y el amor social se moldea para equipararse al recibido.

El estado de conciencia es capaz de influenciar a uno mismo y a su alrededor hasta el punto de que quien esperas ver o hablar siente esta necesidad y aparece en el momento adecuado, estos hechos “milagrosos” se suceden (amigos que casualmente aparecen en lugares totalmente inesperados, canciones que comienzan a sonar en el momento adecuado, y, en general, la «sensación» de que el mundo se adapta a la necesidad de las relaciones interpersonales).

En el trabajo, en el hogar, en la calle, se genera poco a poco una masa critica, una confluencia de fenómenos que inevitablemente mejoran nuestra situación social

Un iniciado pasa del yo, que realmente es la de un animal homínido sujeto a respuestas mecánicas, un yo engañoso, pobre y fragmentado en decenas o cientos de yoes desconectados entre sí. A un yo consciente y libre.

Sin embargo, la hipocresía existe en el mundo y es un riesgo inherente a un estado elevado de conciencia encontrarse con la falsedad de la relación interpersonal, por que del mismo modo que se auto-fomenta, puede auto-dolernos. Es necesario gestionar la hipocresía.

La hipocresía es un guion del yo puntual o permanente en si es un tipo de mentira o pantalla de reputación destinada al auto-beneficio y totalmente egoísta de quien esconde sus intenciones y verdadera personalidad.

Afortunadamente, los iniciados con una cierta elevación de su nivel de conciencia tienen a detectar rápidamente por un conocimiento que es directo e inmediato, sin intervención de la deducción o del razonamiento, siendo habitualmente considerado esta detección como evidente sin razones lineales.

Para un iniciado, ciertas instancias de intuición son en realidad una manifestación de capacidades extrasensoriales, por ejemplo, pre-cognición o telepatía, las cuales se desarrollan, por ejemplo, mediante la meditación pero a la vez puede traer trastornos de personalidad como es el caso de la hiperactividad o la revelación del maya de los sentidos, más conocido como ilusión o espejismo.

Libros imprescindibles.