viernes, 27 de julio de 2012

Kundalini, filosofía y el amor.


Cuando se habla de amor, todo el mundo tiende a pensar en el amor romántico, posiblemente por que este es el mas poderoso que existe, pero en realidad el amor es un concepto que puede ser aplicado a diversos objetos de la vida.

El amor es la afinidad entre personas, es un sentimiento relacionado con el afecto y el apego y provoca sensaciones, emociones y experiencias que llevan a realizar acciones y actitudes, el Chakra situado en el corazón Anahatha, es su principal responsable y su principal afectado.

El amor, como el Chakra que lo representa es fresco, puro, sin aflicción. El hinduismo clásico indica que abrir el Chakra Anahatha, implica abrir el camino al la universalización. Esto se entiende por que los tres Chacras corporales (Ajana, personal o tercer ojo, Vishudda o garganta y Anahatha o corazón), son los Chakras del Yo, y abriendo el Corazón se llega al “nosotros”. Pero no adelantemos temas y entendamos la relación entre el amor y la persona.

El amor, con independencia del objeto del mismo (persona, humanidad, país, religión, amante, etc), tiene una proporción de amor egoísta y otra de amor altruista y tenemos que distinguirlo. El concepto del Ying-Yang es una buena imagen de la intima relación entre las dos actitudes del amor. Evidentemente hay extremos, por ejemplo el amor de los misioneros podría ser un ejemplo de altruista y los planteamientos objetivistas, persiguiendo el mismo fin serian amores con gran proporción de egoísmo.

El Anahatha, es pues la puerta entre el yo y el nosotros, entre la persona y la sociedad, entre tu y yo, entre lo abstracto a lo concreto, entre el nivel y la perpendicular, entre la escuadra y el compás, entre la rosa y la espada, entre la rosa y la cruz... véase que el amor y el Chakra del corazón inciden en la misma filosofía que templarios, masones, rosacruces y otros seguidores de corriente esotéricas y filosofías clásicas.

Entre el amor romántico, monacal, ilusorio y muchas veces agotador que se produce cuando el amor se entrega sin condiciones y entre el amor objetivista que piensa que el egoísmo es un sentimiento noble y que cada persona es responsable de su propia felicidad y no de la de los demás. Existe un camino, en El Camino (valga la redundancia).

Antes de entrar en materia de tipos de amor y su relación con las energías kundalini y el marco filosófico de los mismos es necesario indicar que el amor en El Camino, se basa en una proporción entre el incondicional y el egoísta, esa proporción tiene que ser próxima a la indicada en el numero áureo, convirtiendo el amor en una manifestación que ofrezca y reciba, próxima a la idea filosófica del amor confluente.

El amor confluente, proporciona una autorealizacion en cuanto que el “yo” las personas se sienten íntegras y completas por sí solas y las relaciones en las que se involucran solo vienen a aportarles satisfacción afectiva, sexual, social, dándole mayor importancia a la asociación voluntaria que no a la necesidad de sentir que se ama a alguien, algunos o algo.

El modelo de amor confluente implica la existencia de un marco ético para el fomento de una emoción no destructiva en la conducta individual y en la conducta comunitaria.

El amor confluente, ademas, es el único modelo verdaderamente libre y que no coarta modelos, formas o ideas de como tiene que ser el amor.