domingo, 29 de julio de 2012

El amor propio y la autoestima.


No hay mas que ver la proliferación en las estanterías de los libros de auto-ayuda o de auto-estima, para darse cuenta que existe una necesidad imperiosa nacida de nuestra propia humanidad de generarnos un amor propio que nos permita sobrellevar nuestra propia existencia.

El amor propio, el valor intrínseco que tenemos como persona es una cualidad que solo disponemos los humanos y que se acrecienta sana y fuertemente en el momento que iniciamos el camino de la vida espiritual. Los cambios internos, destinados a hacer en nosotros personas mejores, humanos mejores y seres de luz que comprenden el universo que les rodea, no pueden producirse si la alegría interior no nos guía, estar alegres, es pues un objetivo primordial, básico, raíz.

La alegría interior solo puede proceder de la falta de inquietud y la falta de inquietud solo proviene de la satisfacción de ciertos parámetros, mas allá de las satisfacciones de las necesidades puramente fisiológicas y de seguridad, tenemos unas necesidades que nos hacen humanos: La amistad, la intimidad y el afecto y todas estas necesidades se basan en el amor.

El amor, representado en la columna central del árbol de la vida kabalistico, no puede existir sin el amor propio o la autoestima, nadie puede cruzar el sendero de la iniciación sin autoestima y sin amor.

La autoestima es la percepción de uno mismo sobre los sentimientos, comportamiento, nuestra manera de ser y de comportarnos, nuestro cuerpo y nuestro carácter.

Un iniciado tiene que mantener alta la estima en los sentimientos (la amistad, la intimidad y el afecto), en la realidad (manera de ser y comportarnos), nuestro cuerpo y nuestro carácter.

La Amistad, un iniciado debe tener amigos, no hablamos de conocidos ni compañeros de dia de fiesta, es absolutamente necesario tener un referente de amistad, un amigo que nos permita expresarnos y ser como somos.

La Intimidad, lo privado, en el contexto del afecto suele ser el contenido sexual, debe ser siempre consciente, un iniciado no moraliza sobre el bien y el mal en el plano sexual, la conducta asociada a la búsqueda del placer sexual, marca de manera decisiva al ser humano en todas y cada una de las fases determinantes de su desarrollo en la vida. Diversas vías iniciáticas rechazan el sexo sin amor, otras lo ensalzan.

El Afecto, es el desarrollo del yo, en el afecto se encuentra la alegría, la tristeza, el deseo, la admiración, el respeto. Un iniciado debe saber provocar y recibir afecto.

La Manera de ser, un iniciado es eminentemente un ser humano elevado, se guía por la luz, por la verdad, por la consciencia personal y universal. Un iniciado no es una persona corriente, ha decidido luchar y vivir unido al universo.

La Manera de comportarse, un iniciado es un modelo, su presencia debe llenar el espacio y el tiempo, por eso, un iniciado debe cultivarse, estudiar, leer, comprender, saber, osar y callar cuando sea necesario. Un iniciado, no es necesario, pero se echa de menos si no esta.

Nuestro cuerpo, es nuestra herramienta, no se tortura.

Nuestro carácter es honesto y firme, las cualidades o valores que moldean nuestros pensamientos, nuestras acciones, reacciones y sentimientos tienen que estar orientadas a ser compasivas, justas, respetuosas, responsables, nos llevan a ser buenos ciudadanos que se preocupan por el bienestar de sus comunidades y sobre todo SE RESPETAN A SI MISMAS.

El modo de llegar a estas normas es: auto-disciplina al fijar y cumplir con metas.

Y hay que recordar: El amor a uno mismo, a veces es egoísmo.