lunes, 21 de julio de 2014

La Masonería del Islam

El titulo “Masonería del Islam” posiblemente sea sorprendente en la primera lectura, posiblemente al leerlo hagas una búsqueda en Internet y lo mas probable es que encuentres una gran cantidad de paginas que hablan de la relación de la fe islámica y la masonería. El Islam ha sido la ultima de las grandes religiones en subirse al carro de la condena a la masonería, concretamente en el Colegio de Jurisdicción Islámica de 1978. Las razones para la condena son prácticamente las mismas que esgrime el catolicismo, con algunos matices propios de las diferencias culturales y teológicas.

Buscando con mayor extensión sobre el tema del titulo, posiblemente encontremos bastante información intentando relacionar, no sin cierta dificultad, la masonería occidental con el sufismo, no es la razón de este post la relación entre el mundo sufí y la masonería, cierto es que el sufismo es esoterismo en el mundo del Islam y la masonería es (o era mas bien) esoterismo en el mundo judeo-cristiano. 

En cualquier caso tienen puntos de coincidencia en cuanto a lo esotérico, oculto, discreto, profundo y poco entendible desde el punto de vista de los ojos profanos, y sobre todo, que tanto un masón como un sufí aprende de su pensamiento y no por las arengas o sermones.

En este post, vamos a hablar de una sociedad poco conocida que en esencia si podemos considerar “Masonería del Islam” incluso teniendo en cuenta la poca o nula relación entre ambas, esta sociedad es conocida como Hermanos de la Sinceridad, esta sociedad esta radicada históricamente en Irán e Iraq, países claramente Chiíes en la actualidad geográficamente se ha extendido a Georgia, Armenia Azerbaiyán y otras repúblicas ex-soviéticas, llegando por la emigración al centro de Europa.

Posible inicio de los Hermanos de la Sinceridad.

Entre los siglos VIII y XI de nuestra era, numerosos sabios musulmanes, Avicena, Al-Fârabi, Al Kindî y sobre todo Abdul-Mashif al Himsî, hicieron traducciones del los textos neoplatónicos, hablamos de textos como la supuesta “Teología de Aristóteles”(1) y otros libros. De algún modo, esta influencia neoplatónica llegó a los gremios artesanales musulmanes, en Al-Andaluz, el Magreb y en Oriente Medio, su llegada imprimió carácter y en la ciudad de Basora (actual Iraq), se concretizo en una escuela de sabiduría neoplatónica, neopitagórica y hermética, fusionándose o complementándose con el Chiísmo. 

Contrariamente a la masonería occidental, tenemos la mayoría de los compendios, cartas y textos redactados sobre la filosofía de esta sociedad que constituyen un monumento del pensamiento del Islam, matizado y exaltado por el esoterismo neoplatónico.

Estructura.

Se reúnen 3 veces al mes, la primera reunión es filosófica, la segunda es esotérica y la tercera es lúdica, algunas fuentes apuntan a una cuarta reunión mensual puramente administrativa. 

Disponen de 4 grados: Artesanos, Políticos, Reyes y Filósofos, que coincidirían en sentido practico con los grados de Aprendiz, Compañero, Maestro y R+C de la masonería occidental.

Algunas informaciones adicionales.

El sacerdote y arabista Miguel Asín Palacios, en su libro “Huellas del Islam” decía:  
“El espíritu que informaba las doctrinas de los Hermanos de la Pureza puede resumirse en pocas palabras: bajo el disfraz musulmán encubrían difícilmente las teorías emanantistas de los gnósticos y neoplatónicos: Dios o el Uno Potiniano crea por emanación a las hipóstasis del mundo ideal (intelecto, alma y material), y por medio de estas hipóstasis produce los seres particulares del mundo espiritual (ángeles, almas, genios) y del mundo corpóreo o físico (esferas celestes, minerales,, vegetales, animales). El hombre, meta de la emanación cifra y resumen de todas las perfecciones creadas, es un mundo pequeño o microcosmos: por su doble naturaleza espiritual y corpórea, es a la vez un ángel y un animal, ocupando en la escalas de los seres el peldaño intermedio entre ambos. Su perfección y su fin ultimo consiste en despojarse de las propiedades animales para adquirir por purificación o catarsis las propiedades angélicas de su naturaleza espiritual. La purificación se obtiene por la practica de las leyes éticas de los sabios y filósofos de los pueblos y revelaron los profetas de las religiones positivas."
Miguel Cruz en su  “Historia del pensamiento en el mundo islámico”, catedrático de psicología, arabista y filosofo, asimila el pensamiento de los Hermanos de la Sinceridad, como un cuerpo mas filosófico.

Volviendo a la comparación con la masonería occidental, esta toma a Dios como el Gran Arquitecto del Universo, los Hermanos de la Sinceridad lo ven como un artífice sabio, que el sabio ama al creador y el que crea es el que ayuda a su hermano y esta, junto con los ritos, es la principal diferencia. Les unen otras cosas, como el amor a la verdad, la geometría como base del pensamiento, los ritos de muerte y resurrección simbólicas etc.

En la actualidad la masonería occidental esta ganando terreno en los territorios musulmanes de mayoría religiosa suní, en especial en el Magreb y en Oriente Próximo, quedando como reducto de los Hermanos de la Sabiduría los lugares chiíes y algunos grupos emigrados.

Nota adicional

Los Hermanos de la Sinceridad, también se conocen como “de la Pureza” o  “de Pureza, Amigos Fieles, Venerables e Hijos de Gloria”, las fuentes oficiales indican que desaparecieron en el siglo XI, pero hay datos de existencia en siglos posteriores, el ultimo dato, es un manifiesto en un diario sueco en lengua árabe llamado “Akhbar Skåne” en años recientes.


(1) no existe un libro llamado “Teología de Aristóteles”, se cree que es un compendio entre las Eneadas, algunos libros de Plotino y textos de Filón, Jambico y Pocio. En el libro “El nombre de la rosa” de Umberto Eco, hacen referencia a el como “Tercer libro de poética de Aristóteles"

martes, 15 de julio de 2014

De paellas y tantra, un ejemplo ilustrativo.

En días pasados, intervine en un debate en redes sociales a raíz de un articulo sobre tantra, de el han surgido el las redes sociales otros comentarios, como la alusión en la película “la novena puerta” de Roman Polansky  o comentarios sobre la escena de ritual de la película Eyes Wide Shut o de la misma pelicula la escena donde se pregunta “¿tienes la palabra de paso?” de inconfundible impronta iniciática, con su respuesta “fidelio”

Pero estos argumentos, que si bien tienen proximidad ideológica con el tantra real como sistema de evolución personal e iniciática, se han visto como era de esperar con comentarios deslavazados y carentes de sentido provenientes de la idea del tantra comercial.

Pero, el titulo del post es “De paellas y esoterismo, un ejemplo ilustrativo” y debo atenerme a el. La paella, ademas de un recipiente para cocinar (la paellera es una señora que hace paellas), es un plato típico del levante español que solo lleva diez ingredientes base: pollo, conejo, judía plana, garrofón, tomate, arroz, aceite, agua, azafrán y sal, ademas de estos ingredientes, en algunas zonas se le añade alguno de estos ingredientes: ajo, alcachofa, pato, caracoles y romero. Esto es paella valenciana y así lo reconocen tanto el consejo regulador de denominación de origen de arroz de valencia como el gobierno regional.

Algunos de vosotros diréis ¿y el marisco? o... ¿pimientos, salchichas, guisantes, jamón, garbanzos o cualquier otro ingrediente que se os ocurra?, en este caso, sera un arroz, pero no es paella valenciana.

Sin embargo, si paseamos por la Barceloneta, o paseamos por los millares de restaurantes y chiringuitos de costa de nuestra España, por nuestras plazas abarrotadas de turistas e incluso si entramos en los restaurantes generalistas de todo el país y parte del extranjero, encontraremos una cosa que llaman paella valenciana y que simplemente, no lo es.

Personalmente soy un “purista”, creo que en todo lo que se hace hay que ir a la raíz y tener conciencia muy clara de que se sabe y que no se sabe, se lo que es una paella y en ocasiones me enerva encontrarme con guisos de arroz que venden a precios de oro a aquellos incautos que se aproximan a nuestros restaurantes a probar la famosa paella. Sin embargo, no puedo ir de restaurante en restaurante intentando convencer a sus camareros y propietarios que lo que venden no es paella, incluso diría más, si intentara convencer a los que se están comiendo el arroz con marisco y guisantes que eso no es paella, ademas de hacer el ridículo, simplemente no me creerían, por que en  999 de cada 1000 restaurantes a los que van, “eso” es lo que les sirven como paella. Añado ademas que ese arroz de marisco esta estupendo... buenísimo... pero no es paella.

Hoy en día lo que encontramos como tantra es en realidad neotantra, una disciplina, que basándose en el tantra mas light, se desarrolló muy recientemente a mediados del siglo pasado coincidiendo con los movimientos de nueva era y el mundo hippy, este neotrantra está despojado de todo sentido esotérico, místico, de elevación personal y espiritual, se basa fundamentalmente en los aspectos de comprensión de la propia sexualidad y en ocasiones de la propia genitalidad. Afortunadamente ya empiezan a haber escuelas de neotantra que reconocen que su practica es neotantra y no tantra llamándole expresamente por su nombre o por un sucedáneo también usado que es tantra yoga.

El neotantra, igual que el arroz con marisco, es bueno, mejora las relaciones de pareja, el control de la eyaculación, la relajación, el auto conocimiento, la consciencia etc... pero sigue sin ser tantra del mismo modo que el arroz con marisco no es paella.

Los tantras en realidad son unos escritos entre el Dios Shivá, actuando de maestro y su esposa Devī aceptando un papel de discípula. Hablan sobre una serie de disciplinas  la jñāna, el Kriyā yoga y el Usha. Existen tambiém fuentes occidentales, auque son mas desconocidas, por ejemplo los trabajos de Dolores Ashcroft-Nowicki

La jñana es el tantra blanco, lo mas parecido al neotantra,  esta pues relacionado con el yoga y su practica es lo que conocemos en los centros espirituales, de pilates y similares. Pese a que se medita por parejas, la practica suele ser grupal e incluye bandas, yandras y mantras.

El Kriyā yoga o tantra rojo o de la mano izquierda  y que podríamos denominar también el tantra de las relaciones, incluye técnicas de meditación de tantra blanco, si se desea, y posteriormente una ritualización a través del acto sexual mediante la cual se integran las energías femeninas y masculinas y se obtiene el placer total. Suele estar reservado, dado que su objetivo es el placer físico y mental, a parejas sentimentales. Ademas incorpora el pujá una espiral de emociones y devociones de una parte a otra de la pareja que requiere de un intenso e incondicional amor de uno hacia el otro  expresándose repetidamente, siendo cada gesto, cada palabra meditada interiormente antes de ser expresada, esperando un retorno en forma de expresión de la pareja convirtiéndose la practica en un ciclo continuo de expresión de afecto cada vez mas profundo y particular.

Pero el tantra, llamado también superior o negro no busca el disfrute sexual,  pero si usa el sexo de un modo explícito, busca la elevación energética y espiritual de su receptor, se conoce como “usha”, “la vía rápida” o “el vehículo del resultado”, dado que un practicante aprende a hablar, sentir y conducirse como si ya fuera un ser que alcanzó la iluminación. Este enfoque es radicalmente diferente al resto de los caminos tántricos. El tantra negro es desigual, existe un receptor y un donante, un iniciando y un iniciador, un beneficiado y un auspiciador.

Fundamentalmente la práctica es la anulación total de la energía circulante del receptor siendo re-energizado por el donante o iniciador que provoca la alteración bioenergética y mental del iniciado a través de una serie de técnicas físicas y de proyección mental, llegando a una conclusión del tantra, con el fin de despertar como nuevos seres.

El tantra negro esta reservado a elegidos, a buscadores que por razones diversas no pueden o no deben pasar los lentos círculos de la iniciación con su tiempos naturales y necesita, o se valora, una elevación contundente recibiendo un ritual que por su naturaleza nadie desea. 

Posiblemente, sea la ritualización mas efectiva para la iluminación.



lunes, 7 de julio de 2014

Heinrich Cornelius Agrippa

Heinrich Cornelius Agrippa
Heinrich Cornelius Agrippa
En nuestra miniserie de las grandes figuras del esoterismo, vamos a hacer mención a Cornelius Agrippa, que, pese a tener un nombre que apunta al clasicismo romano, en realidad fue un hombre de Centro Europa y del siglo XV

Nació en Colonia con el nombre de Heinrich Cornelius, y esta considerado como un erudito, sus conocimiento abarcaban la jurisprudencia, medicina, astrología y teología. Su fama fue tal, que otro erudito, Marc-Antoine Del Rio le llamaba el “Archimago”. Su vida profesional fue como mago y alquimista para personajes tan importantes en la época como el Emperador Maximiliano de Austria, Fernando II de Aragón o Luisa de Savoya.

Fundó en el sur de Francia, en Avignon una asociación alquímica y cabalística y esta asociación eminentemente investigadora, tuvo contactos con el esotérico abad Juan Trithemius. De la fusión de los pensamientos de Juan Trithemius y los miembros de la asociación indicada, nació el primer texto de la obra “La philosophie occulte”. Posteriormente entra de lleno en el estudio de los texto herméticos, en especial los Poimandres y los corpus hermeticum.

En 1523 presenta otra obra “los calendarios astrológicos”, fuente de la actual astrología.

Escribe “de la nobleza y la excelencia del sexo femenino”, el primer tratado feminista de la historia.

El rosacrucismo, intentó en sus primeras etapas en situar a Agrippa como uno de sus miembros ocultos previos a la aparición de la Fama Fraternitatis. Pero lo cierto es que Agrippa y su asociación de esotéricos siempre huyó de las etiquetas.


Como curiosidad, Agrippa aparece en la novela de M. Shelley “Frankenstein”, en la novela de  J.K. Rowling “Harry Potter y la piedra filosofal” como uno de los cromos que le faltan a Ron Weasley, en el juego de ordenador “Amnesia: The Dark Descent” y en otros muchos relatos 

jueves, 3 de julio de 2014

A la búsqueda del infinito.

Muchos de los artículos de este blog, e imagino que de la mayoría de blogs, nacen de ideas puntuales a colación con una noticia, comentario o conversación. Este es el caso, de una conversación alrededor de la idea del infinito, surge este post. El concepto de infinito ya ha sido tratado en estas paginas, si bien lo tratamos desde el punto de vista del Ein Sof cabalístico. Hoy sin embargo vamos a definirlo desde otro punto de vista.

¿Conoces la paradoja del hotel infinito?. Dos hosteleros compiten por hacer el hotel mas grande del mundo, y como resultado, cuando uno de ellos quiere hacer un hotel de 1000 habitaciones, el otro dice que lo hará de 2000. Un día, un hostelero dice: voy ha hacer un hotel con infinitas habitaciones y el otro contestó: yo lo haré de infinitas mas una, de tal manera que incluso con el hotel lleno, si viene un huésped, tendré habitación libre.

En el hotel de infinitas habitaciones mas una, cuando estaba lleno de infinitos huéspedes y llegaba un nuevo huésped, el recepcionista avisaba por megafonía: señores, tenemos un huevo huésped, quien ocupe la habitación uno pase a la dos y el de la dos a la tres y así sucesivamente, quedando la habitación uno libre para el siguiente huésped.

Un día llego un mayorista de viajes del Inserso, con infinitos jubilados que quería alojar en el hotel. Ningún problema, dijo el recepcionista y avisando por megafonía dijo: señores huéspedes, cámbiense de habitación, cada uno de ustedes se trasladara al numero de habitación resultante de multiplicar su numero de habitación actual por dos.

Pero llego el verano, y un numero infinito de mayoristas de viajes del Inserso, con cada uno de ellos infinitos viajes organizados de jubilados, se presentaron en recepción buscando habitación. El recepcionista, lejos de abrumarse dijo por megafonía: señores clientes, los que estén en habitaciones con numero primo, trasládense a la habitación con numero resultante de elevar a dos su numero de habitación actual p^2. Entonces asigno las habitaciones con un criterio correlativo de P^2^n siendo n el numero correlativo en cada una de las excursiones.

Como existen infinitos números primos, estos se pueden multiplicar por infinitos números naturales y lograr hospedar a infinitas excursiones del Inserso con infinitos jubilados.

Esto es la concepción del infinito matemático, pero esta concepción no puede interesarnos en este blog. Nos vamos en el infinito metafísico o esotérico no sin antes pasar por el infinito semántico

Infinito semántico.

Desde un punto de vista semántico infinito significa que no tiene fin, es contrario a la finitud, y en consecuencia de no finalizado. No implica que no exista un fin, sino que ese fin no ha llegado o esta por llegar. Podría decirse que es el “agnosticismo” del termino, no sabemos si tiene o no fin, pero de momento no lo tiene.

Infinito metafísico o esotérico.

Desde un punto de vista filosófico o espiritual sería de muy baja catadura limitar el pensamiento o los caminos de investigación, no podemos someternos a una restricción que nos evite llegar a conocer al menos parte de la verdad. Sabemos que los humanos somos indeterminados y limitados pero no podemos consentir que dicha limitación se nos auto-aplique por que esto seria dejar fuera del pensamiento y la búsqueda de la verdad lo que ahora desconocemos y lo que conocemos mediante la aplicación de los dogmas y tabúes.

Lo finito es negacionista, es un limite propiamente dicho. Negar la negación, es decir, pensar en infinito, implica la búsqueda de la realidad total y absoluta.

Lo infinito, es aquello de lo cual no se puede ignorar nada, y en consecuencia, aquello que contiene todo, aquello fuera de lo cual no hay nada.



viernes, 27 de junio de 2014

La leyenda del dragón de la Iglesia del Patriarca (Valencia)

En el centro de valencia, en la popular calle de la Nau, esta el Real Colegio Seminario del Corpus Christi también conocido como la Iglesia del Patriarca, llamado así por que se construyo a instancias del Patriarca San Juan de la Ribera. 

La Iglesia del Patriarca es un edificio del siglo XVI construido con influencias del renacimiento
El dragón del Patriarca
El dragón del Patriarca
italiano, en el, hay un seminario, una iglesia y un museo. 

Creo que todos los nacidos en Valencia, sabemos que en el vestíbulo del edificio esta disecado el famoso “dragón”. En realidad el “dragón” es un caimán. Empecemos por la realidad, para pasar a la leyenda y después analizaremos el sentido de la leyenda. 

El caimán fue un regalo del virrey del Perú Don Juan de Mendoza y Luna al Patriarca San Juan de la Ribera en homenaje a la fundación del Colegio-Seminario. 

 La leyenda, cuenta que un dragón amenazaba a los valencianos que incautos se acercaban al río Túria sin prevención, los habitantes que se aproximaban a las orillas, eran temerosos de ser mutilados -cuando no comidos- por las fauces de la bestia. Un día un joven, armado con su astucia, se enfrentó al dragón con una lanza y un traje realizado de espejos. El dragón, unos dicen que por la luminosidad del traje y otros por que al verse contemplado con horror, se paralizó, dando tiempo al héroe de asestar un lanzazo a la bestia causándole la muerte. 

 Otra leyenda, a colación de la primera, es que el “dragón” apareció en la riada de 1957 y que el héroe en realidad era un preso que pidió su libertad a cambio de enfrentarse con la bestia. 

El origen de la leyenda no puede ser mas documentado, es un cuento del insigne escritor Vicente Blasco Ibáñez, llamado “El dragón del Patriarca”, publicado en el diario Pueblo el 6 de enero de 1901. 

 El cuento, sin embargo, tiene su interés esotérico, no olvidemos que Blasco Ibáñez fue un masón de alto grado, ademas, el texto del cuento es distinto a las formas y estilos del genial escritor. Sabedor de la existencia del caimán del Patriarca, siendo el caimán simbolo de silencio, incluyó gran cantidad de elementos simbólicos en el texto: puertas, calaveras, judíos, don de lenguas, coqueteo con la muerte, brujería, la leyenda de Sigfrido, y ¡como no!, ciertos paralelismos a San Jorge.


El cuento completo de Blasco Ibáñez:

Blasco Ibáñez
Blasco Ibáñez
Era cuando Valencia tenía un perímetro no mucho más grande que los barrios tranquilos, soñolientos y como muertos que rodean la Catedral. La Albufera, inmensa laguna casi confundida con el mar, llegaba hasta las murallas; la huerta era una enmarañada marjal de juncos y cañas que aguardaba en salvaje calma la llegada de los árabes que la cruzasen de acequias grandes y pequeñas, formando la maravillosa red que transmite la sangre de la fecundidad; y donde hoy es el Mercado extendíase el río, amplio, lento, confundiendo y perdiendo su corriente en las aguas muertas y cenagosas.

Las puertas de la ciudad inmediatas al Turia permanecían cerradas los más de los días, o se entreabrían tímidamente para chocar con el estrépito de la alarma apenas se movían los vecinos cañaverales. A todas horas había gente en las alamedas, pálida de emoción y curiosidad, con el gesto del que desea contemplar de lejos algo horrible y al mismo tiempo teme verlo.

Allí, en el río, estaba el peligro de la ciudad, la pesadilla de Valencia, la mala bestia cuyo recuerdo turbaba el sueño de las gentes honradas, haciendo amargo el vino y desabrido el pan. En un ribazo, entre aplastadas marañas de juncos, un lóbrego y fangoso agujero, y en el fondo, durmiendo la siesta de la digestión, entre peladas calaveras y costillas rotas, el dragón, un horrible y feroz animalucho, nunca visto en Valencia, enviado, sin duda, por el Señor ?según decían las viejas ciudadanas- para castigo de pecadores y terror de los buenos.

¡Qué no haría la ciudad para librarse de aquel vecino molesto que tuebaba su vida...! Los mozos bravos de cabeza ligera ?y bien sabe el diablo que en Valencia no faltaban- excitábanse unos a otros y echaban suertes para salir contra la bestia, marchando a su encuentro con hachas, lanzas, espadas y cuchillos. Pero apenas se aproximaban a la cueva del dragón, sacaba éste el morro, se ponía en facha para acometer, y partiendo en línea recta, veloz como un rayo, a este quiero y al otro no, mordisco aquí y zarpazo allá, desbarataba el grupo; escapaban los menos, y el resto paraba en el fondo del negro agujero, sirviendo de pasto a la fiera para toda la semana.

La religión, viniendo en auxilio de los buenos y recelando las infernales artes del Maléfico en esta horrorosa calamidad, quiso entrar en combate con la bestia; y un día, el clero, con su obispo a la cabeza, salió por las puertas de Valencia, dirigiéndose valerosamente al río con gran provisión de latines y agua bendita. La muchedumbre contemplaba ansiosa desde las murallas la marcha lenta de la procesión, el resplandor de las bizantinas casullas con sus fajas blancas orladas de negras cruces, el centellear de la mitra de terciopelo rojo con piedras preciosas y el brillo de los lustrosos cráneos de los sacerdotes.

El monstruo, deslumbrado por este aparato extraordinario, les dejaba aproximarse; pero pasada la primera impresión, movió sus cortas patas, abrió la boca como bostezando, y esto basto para que todos retrocediesen con tanta prudencia como prisa, precaución feliz a la que debieron los valencianos que la fiera no se almorzara medio cabildo.

Se acabó. Todos reconocían la imposibilidad de seguir luchando con tal enemigo. Había que esperar a que el dragón muriese de viejo o de un hartazgo; mientras tanto, que cada cual se resignara a morir devorado cuando le llegara el turno.

Acabaron por familiarizarse con aquel bicho ruin como con la idea de la muerte, considerándolo una calamidad inevitable, y el valenciano que salía a trabajar sus campos, apenas escuchaba ruido cerca de la senda y veía ondear la maleza, murmuraba con desaliento y resignación:

-Me tocó la mala. Ya está ahí ese. Siquiera que acabe pronto y no me haga sufrir.

Como ya no quedaban hombres que fuesen en busca del dragón, este iba al encuentro de la gente, para no pasar hambre en su agujero. Daba la vuelta a la ciudad, se agazapaba en los campos, corría los caminos, y muchas veces, en su insolencia, se arrastraba al pie de las murallas y pegaba el hocico a las rendijas de las fuertes puertas, atisbando si alguien iba a salir.

Era un maldito que parecía estar en todas partes. El pobre valenciano, al plantar el arroz encorvándose sobre la charca, sentía en lo mejor de su trabajo algo que le acariciaba por cerca de la espalda, y al volverse tropezaba con el morro del dragón, que se abría y se abría como si la boca le llegase a la cola, y ¡zas! De un golpe lo trituraba. El buen burgués que en las tardes de verano daba un paseíto por las afueras, veía salir de entre los matorrales una garra rugosa que parecía decirle: ¡Hola, amigo!, y con un zarpazo irresistible se veía arrastrado hasta el fondo del fangoso agujero, donde la bestia tenía su comedor.

A medio día, cuando el dragón, inmóvil en el barro como un tronco escamoso, tomaba el sol, los tiradores de arco, apostados entre dos almenas, le largaban certeros saetazos. ¡Tontería! Las flechas rebotaban sobre el caparazón y el monstruo hacía un ligero movimiento, como si entorno de él zumbase un mosquito.

La ciudad se despoblaba rápidamente, y hubiese quedado totalmente abandonada a no ocurrírseles a los jueces sentenciar a muerte a cierto vagabundo, merecedor de horca por delitos que llamaron la atención en una época en que se mataba y robaba sin dar a esto otra importancia que la de naturales desahogos.

El reo, un hombre misterioso, una especie de judío, que había recorrido medio mundo y hablaba en idiomas raros, pidió gracia. Él se encargaría de matar al dragón a cambió de rescatar su vida. ¿Convenía el trato...?

Los jueces no tuvieron tiempo para deliberar, pues la ciudad les aturdió con su clamoreo. Aceptado, aceptado; la muerte del dragón bien valía la gracia de un tuno.

Le ofrecieron para su empresa las mejores armas de la ciudad; pero el vagabundo sonrió desdeñosamente, limitándose a pedir algunos días para prepararse. Los jueces, de acuerdo con él, dejáronle encerrado en una casa, donde todos los días entraban algunas cargas de leña y una regular cantidad de vasos y botellas recogidos en las principales casas de la ciudad. Los valencianos agolpábanse en torno de la casa, contemplando de día el negro penacho de humo y por la noche el resplandor rojizo que arrojaba la chimenea. Lo misteriosos de los preparativos dábales fe. ¡Aquel brujo si que mataba al dragón...!

Llegó el día del combate, y todo el vecindario se agolpó en las murallas, anhelante y pálido de ansiedad. Colgaban sobre las barbacanas racimos de piernas; agitábanse entre las almenas inquietas masas de cabezas.

Se abrió cautelosamente un postigo, dejando sólo espacio para que saliera el combatiente, y volvió a cerrarse con la precipitación del miedo. La muchedumbre lanzó una exclamación de desaliento. Aguardaba algo extraordinario en el paladín misterioso, y le veía cubierto con un manto y un capuchón de lana burda, sin más arma que una lanza... ¡Otro al saco! Aquel judío se lo engullía la malhadada bestia en un avemaría.

Pero él, insensible al general desaliento, marchaba el línea recta hacia la cueva. Justamente, el dragón hacía días que estaba rabiando de hambre. Qudábase la gente en la ciudad, y la fiera ayunaba, rugiendo al husmear el rebaño humano guardado por las fuertes murallas.

Vieron todos como al aproximarse el vagabundo asomaba por el embudo de barro el picudo morro de la fiera y sus rugosas patas delanteras. Después, con un pesado esfuerzo, sacó del agujero el corpachón escamoso por cuyo interior había pasado media Valencia.

¡Brrrr! Y rugiendo de hambre, abrió una bocaza que, aun vista de lejos, hizo correr un estremecimiento por las espaldas de todos los valencianos. Pero al mismo tiempo ocurrió una cosa portentosa. El combatiente dejó caer la capa al suelo y la capucha, y todo el pueblo se llevó las manos a los ojos como deslumbrado. Aquel hombre era un ascua luminosa, una llama que marchaba rectamente hacia el dragón, un fantasma de fuego que no podía ser contemplado más de un segundo. Iba cubierto con una vestimenta de cristal, con una armadura de espejos en la que se reflejaba el sol, rodeándole con un nimbo de deslumbrantes rayos.

La bestia, que iba a lanzarse sobre él, parpadeó temblorosa, deslumbrada, y comenzó a retroceder.

El vagabundo avanzaba arrogante y seguro de la victoria, como en la leyenda wagneriana el valeroso Sigfrido marchaba al encuentro del dragón Fafner.

Los rayos de la armadura anonadaban a la fiera. Su espantable figura, reproducida en la coraza, en el escudo, en todas las partes de la armadura con infinito espejismo, la turbaban, obligándola a retroceder. Al fin, cegada, confusa, presa del mareo de lo desconocido, se dejó caer en su agujero, y con un supremo esfuerzo, por conservar su prestigio, abrió la bocaza para rugir ¡Brrrr!

¡Allí de la lanza! La hundió toda en las horribles fauces del deslumbrado monstruo, repitiendo los golpes entre los aplausos de la muchedumbre que saludaba cada metido como una bendición de Dios. Los chorros de sangre negra y nauseabunda mancharon la límpida armadura, y enardecidos por la agonía del enemigo, todos los vecinos salieron al campo. Hubo algunos que por llegar antes se arrojaron de cabeza desde las murallas, siendo con esto las postreras víctimas del dragón.

Todos querían ver de cerca al monstruo y abrazar al matador.

¡Se salvó Valencia! Desde aquel día comenzó a vivir tranquila.

De tan memorable jornada no ha quedado el nombre del héroe, ni siquiera su maravillosa armadura de espejos. Sin duda se la rompieron en plena ovación, al llevarle triunfante de abrazo en abrazo.

Pero quedaba el dragón, con su vientre atiborrado de paja, por donde pasaron muchos de nuestros abuelos.


Y quien dude de la veracidad del suceso, no tiene más que asomarse al atrio del Colegio del Patriarca, que allí está la malvada bestia como irrecusable testigo.

lunes, 23 de junio de 2014

Robert Fludd, medico, alquimista, rosa cruz y mago

Robert Fludd
Robert Fludd
Retomamos la mini serie de grandes personajes del esoterismo con Rober Fludd, (1574 – 1637), medico formado en Oxford, y alto funcionario en la corte de la Reina Isabel I, fue miembro del Parlamento Britanico. Para la historia convencional quedará como el pensador que propuso la idea de los actuales colegios de médicos.

Para nosotros, lo que recordamos de el son otras cosas. Fludd fue un humanista muy influenciado por la obra de Paracelso y el movimiento pre-teosófico, hasta tal punto que dedico cinco años de su vida a viajar por toda la Europa continental a fin de asimilar experiencias y conocimientos tanto en los procesos médicos que se aplicaban, como nuevas corrientes de pensamiento que bullían en la época. En esos viajes conoció y se entusiasmo con el movimiento rosa cruz, incluso escribió un corpus filosófico del mismo llamado “Tractatus apologeticus integritatem Societatis de Rosea Cruce defendens (1617)” que se basaba tanto en la filosofía rosa cruz como en el Antiguo Testamento. Esta obra fue la que le provoco fuertes rechazos desde el mundo ortodoxo y casi perpetuos hasta el fin de sus días desde las ámbitos religiosos que le acusaron de panteísmo y de mago. Por ello, su obra nunca fue editada en Inglaterra teniendo que recurrir a otros países para su publicación.


Maquina del movimiento de Robert Fludd
Maquina del movimiento de Robert Fludd
Su tratado rosa cruz, no es su obra cumbre, esta es “Utriusque Cosmi, Maiorisscilicet et Minoris, metaphysica, physica, atque technica Historia” (Un mayor sentido del Cosmos, la metafísica, la física, la técnica y la historia, enlace a una versión inglesa).

Ademas de su aportación a la rosa cruz, la idea que le da un interés excepcional, es su defensa de una medicina basada en la Magia simpática, también conocida como la magia imitativa, es un tipo de magia basada en la imitación o la correspondencia, la idea surge de un axioma: aplica el remedio al arma que provoca la herida, que dicho así es absurdo pero la realidad demuestra que no lo es tanto. Habla de atacar la causa y no la consecuencia.

Las vacunas actuales, la homeopatía y otras técnicas están basadas en esta idea.

Robert Fludd murió en Londres, no sin antes inventar una noria de “movimiento perpetuo” y otras aportaciones a la ciencia, en especial a la música y a la medicina.

Se le atribuye también haber sido Gran Maestre de Priorato de Sion.


Obras principales publicadas en vida:
Tractatus theologo-philosophicus, Frankfort 1616.
Tractatus apologeticus integritatem Societatis de Rosea Cruce defendens, Verona, 1617
Philosophia Sacra et vere Christiana, Frankfort, 1626
Medicina Catholica, Frankfort, 1629


Obras Póstumas:
Mosaicall Filosofía, Londres, 1659.
Geomanticus, Verona, 1687.

lunes, 16 de junio de 2014

De la lectura esotérica de los símbolos de poder en el Antiguo Egipto

En todas las civilizaciones y mas especialmente en organizaciones de índole religioso o filosófico se han representado simbólicamente la acción o la posesión del poder. Los casos mas habituales y conocidos son los anillos cardenalicios, los báculos, los cetros, fasces, maceros, los parazonios y los orbes y/o joyas.

Mención aparte para los salones del aparato o pasos perdidos que por su especificidad nos los guardamos para otro post.

En el Antiguo Egipto, entendiendo Antiguo en su amplia acepción y no solo el Reino Antiguo (2600 a 2200 a. C) si no desde este hasta su romanización, los símbolos de poder civiles y religiosos se entremezclaban entre si, en ocasiones hasta el punto que es casi imposible diferenciarlos.

El simbolo mas evidente era la corona, de las que conocemos siete de ellas (en rojo las religiosas):
  • Corona del Bajo Egipto
  • Corona del Alto Egipto
  • Corona Unificada del Alto y Bajo Egipto.
  • Corona Orisiaca
  • Corona Azul
  • Corona Emplumada
  • Corona Atef

El siguiente simbolo eran los cetros (en rojo los religiosos):
  • Cetro Nejej o flagelo
  • Cetro Heka o báculo
  • Cetro Sejem o de poder

Y los menos conocidos como (en rojo los religiosos):
  • El trono
  • La barba
  • El Uræus
  • La Cola.


En nuestro post, vamos a omitir expresamente los símbolos puramente civiles al no ser estos de nuestro interés dada la temática del blog. Vamos a centrarnos en consecuencia en los símbolos de carácter religioso para extraer de ellos los que tienen algún componente esotérico.

La corona Orisiaca, estaba destinada a los ritos funerarios, podemos pues, pese a la importancia esotérica de los ritos de Isis, Horus y Osiris, atribuirla a una función religiosa pura, pensemos que en Egipto solo se le hacían funerales a las personas con una conducta irreprochable y que no dejaran deudas (en sentido amplio del termino), en caso contrario los cadáveres acababan en una fosa común, tiene sentido pues, que las personas intachables en todos los sentidos fueran pocas y en consecuencia los faraones y nobles se involucraran en sus funerales.

La corona azul, también llamada Jeperesh, era puramente ritual, se usaba en las ofrendas a los dioses y parece que estaba relacionada en la canalización energética de la tierra que proporcionaba la diosa Uerethekau, esta diosa era la representación de lo que era capaz de dar vida a las personas o de quitársela, también se llama a esta diosa "La gran maga" o "la grande en magia". La idea de esta corona se vincula al verbo de la creación, al principio y al alfa-omega. Es muy curioso que exista un gran desconocimiento en la egiptología.

La corona Atef, en contradicción con la corona llamara Orisiaca, esta si está directamente relacionada con los ritos osiricos, es la corona de la resurrección y la vida eterna.

En cuanto a los cetros, podemos afirmar que el cetro Nejej o flagelo es orisiaco y el Heka es civil y el Sejem es una especie de demostración de fuerza de nobles. En nuestro caso nos interesa el Nejej que aparenta ser una especie de vara de guiado de ganado o incluso se le ha asociado con espantamoscas o una reducción de un látigo de varias colas. Desde un punto de vista ritualistico parece ser una herramienta de expansión energética. Las imposiciones de manos tendentes a regular la energía vital, suelen hacerse, (con o sin contacto) suministrando energía y expandiéndola por el cuerpo, sin embargo, un faraón no tocaría a nadie que no fuera de la realeza y esta cetro aparenta tener una función auxiliar de este trabajo energético.

La barba es un simbolo de Osiris, es pues ritual y decorativo para la función del rito, que junto con el resto de decoraciones, distinguían al faraón como Osiris en los ritos funerarios y conjuros mágicos, lamentablemente poca información histórica tenemos del los ritos de Osiris y prácticamente tenemos que remitirnos a Plutarco para intentar saber como y de que manera eran ritos sagrados. Pero afortunadamente la tradición oral ha hecho que nos lleguen estos ritos hasta nosotros... tan discretos que se pierden en un susurro, que apenas los nombras se desvanecen en el aire, al menos podemos intuirlos, por que su practica esta casi desaparecida.

Oh, buen Rey, ¡entra en esta tu casa!
Uennefer, justificado, ven a Dyedet.
¡Oh, toro vigoroso, ven a Anpet!
¡Oh, amante de las mujeres, ven a Hat-mehyt,
ven a Dyedet, el lugar que ama tu Ba!

Los Ba de tus padres son tus compañeros,
tu joven hijo Horus, el niño de tus Hermanas, está ante ti.
Yo soy la luz que te guarda todo el día,

¡Nunca te abandonaré!